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28 de octubre de 2016

Técnica fotográfica. Ferroprusiatos y cianotipias

Fecha última modificación: 28/10/2016
Fecha creación: 01/05/2012
Versión: 2.0

NIVEL:      
Iniciación - Bajo - Medio - AltoAvanzado

Si alguno de los lectores observa errores u omisiones importantes, o bien conoce otros métodos y procedimientos interesantes, si lo desea puede compartirlos y serán publicados.
               
En tal caso lo podéis comunicar a través de los comentarios o directamente a mi correo electrónico.

¡SEGURO QUE ESTARÍAMOS TODOS MUY AGRADECIDOS!

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En ella aparecen los asuntos tratados en los tutoriales técnicos que hasta hoy he creado, todos accesibles mediante enlaces, y los que se encuentran en fase de revisión para su pronta publicación.

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PAPELES DE ENNEGRECIMIENTO DIRECTO CON SALES DE HIERRO: FERROPRUSIATOS Y CIANOTIPIAS

Pedro Olaya Ruano (AFIAP-ESFIAP)

Aspectos generales

Las emulsiones fotosensibles de ennegrecimiento directo preparadas con sales de hierro se conocen desde los primeros tiempos de la fotografía (J. Herschel, 1842) y se han propuesto  infinidad de fórmulas y procedimientos, sin utilidad práctica en muchos casos.

Seguidamente comentamos el comportamiento y los detalles más significativos de estos materiales.


1.
Los tonos que producen los métodos ordinarios son siempre azules (azul Prusia). Es posible obtener otras tonalidades con modificaciones en las fórmulas o con tratamientos posteriores
2.
Se trata de procedimientos de manipulaciones sencillas y de precio económico
3.
Sirven para obtener imágenes, además de sobre papel, sobre tela, lona, celofanes, piel, etc.
4.
Por su escasa sensibilidad el copiado tiene que hacerse necesariamente por contacto
5.
Para el pincelado hay que utilizar brochas que no tengan partes metálicas cercanas a las cerdas. Tampoco se tienen que utilizar agitadores, recipientes, tapones, etc. metálicos. El agua debe ser filtrada o destilada, para garantizar la ausencia de partículas metálicas en suspensión
6.
El emulsionado y sensibilización de los papeles se realiza con luz atenuada. El secado puede hacerse de forma rápida con un secador de pelo cuidando de que no lance el aire demasiado caliente, con luz atenuada. También puede realizarse el secado de forma natural, pero en este caso ha de ser en completa oscuridad
7.
En cuanto los papeles estén secos por sus dos caras ya se pueden impresionar. No hay que dejar pasar más de uno o dos días entre el emulsionado y la impresión, salvo que se utilice para su sensibilización fórmulas especiales que permiten una mayor duración de la emulsión virgen
8.
La carga, descarga de la prensa y los primeros momentos del revelado se tienen que hacer con luz atenuada o iluminación de seguridad del laboratorio
9.
La exposición se efectúa bajo negativo, al sol o con luz artificial intensa y rica en rayos UV


De los diversos procedimientos a las sales de hierro, los dos de mayor interés son los que conducen a la obtención de ferroprusiatos y cianotipias.

Ferroprusiatos

Se conocen como ferroprusiatos a las copias obtenidas sobre papeles u otros materiales sensibilizados con fórmulas sencillas de sales de hierro y que por no contener coloides (goma, albúmina, etc.) el sensibilizador se infiltra y penetra en la fibra del soporte. La imagen que se obtiene está completamente integrada en el material de la base.

El proceso completo se realiza básicamente en tres pasos, tal y como indicamos seguidamente:


1.
Sensibilización

La sensibilización de los papeles u otros soportes se consigue por inmersión o pincelación, con luz atenuada, utilizando la siguiente fórmula:

Citrato férrico-amónico verde:
Ferricianuro potásico:             
Agua destilada:                     
25 g
9 g
200 cc

Secar con secador de pelo de aire no demasiado caliente con luz atenuada, o dejar secar de forma natural en completa oscuridad

2.
Impresión

La impresión se hace por contacto, bajo negativo, con una duración de 5-10 minutos al sol directo y 15-30 minutos si se utiliza iluminación artificial rica en radiaciones UV

3.
Revelado

El desarrollo o revelado de la imagen se realiza con un simple baño de agua y con una duración comprendida entre 5 y 10 minutos. Secar del modo habitual



Con un lavado más prolongado la imagen azul se debilita apreciablemente. Cuando esto suceda o cuando por falta de exposición hayamos obtenido una imagen muy clara, ésta se puede intensificar tratándola con un baño ácido, (ácido sulfúrico al 5 %, ácido clorhídrico al 10 %, etc. Estos productos son muy peligrosos y deben manipularse extremando las precauciones.

Si el color azul resultase demasiado intenso, lo que es poco probable, puede rebajarse con una solución muy diluida de hipoclorito sódico (lejía doméstica). Con este mismo producto, pero algo más concentrado y un pincel o bastoncillo de algodón puede eliminarse completamente el color azul de cualquier zona.

Existen varios métodos para cambiar el tono azul de las copias. Con fórmulas de ácido gálico o tánico se consiguen coloraciones púrpura y con infusiones de té verde, a una concentración algo mayor de la que se hace para beberlas, se obtiene un matiz gris oscuro.

Cianotipias


Las cianotipias, también conocidas como proceso cianográfico y "goma-hierro" se preparan como los ferroprusiatos pero añadiendo a las fórmulas goma arábiga o algún otro coloide, como albúmina, gelatina, etc. Gracias a este componente pastoso la emulsión sensible, ya seca, se mantiene superficialmente, sin penetrar ni integrarse demasiado en la fibra del soporte. 
Por la densidad del azul de la imagen, limpieza de las áreas de luces, precisión de los detalles y acabado en general, las cianotipias ofrecen una calidad que nunca puede lograrse con los ferroprusiatos, por lo demás, se trata de dos procedimientos de copia muy similares.

Para la preparación y obtención de cianotipias se siguen también los mismos tres pasos.

1.
Sensibilización

Tiene que hacerse pincelando, bajo luz atenuada, la siguiente fórmula:

Citrato férrico-amónico verde:
Ferricianuro potásico:
Bicromato potásico:
Agua destilada:
Goma arábiga (solución al 30 %):
5 g
5 g
1 g
200 cc
150 cc

Secar con secador de pelo con aire no demasiado caliente con luz atenuada, o dejar secar de forma natural en completa oscuridad

2.
Impresión

La impresión se hace del mismo modo descrito para los ferroprusiatos, pero con exposiciones más cortas: de 3 a 6 minutos aproximadamente al sol directo y de 10 a 20 minutos con luz artificial rica en radiaciones UV

3.
Revelado

El desarrollo o revelado de la imagen también se realiza de forma idéntica a como se hace con los ferroprusiatos, o sea con un simple baño de agua, pero eso sí, con una duración ligeramente superior, de unos 15 minutos aproximadamente


Después del "revelado" con agua, es conveniente pasar las pruebas por un baño ácido de los indicados para intensificar los ferroprusiatos, pero a mitad de concentración, o sea sulfúrico al 2´5 % o clorhídrico al 5 %. Parece ser que este tratamiento mejora la estabilidad de la imagen.

Si fuese necesario efectuar un debilitamiento general o local síganse las instrucciones dadas en este sentido en el apartado de los ferroprusiatos.

Para cambiar el típico tono azul de las copias podemos seguir los mismos tratamientos propuestos para los ferroprusiatos.

Por último mencionar que existe la posibilidad de aplicar varios procesos, como en la imagen de la cara de la niña en la que sobre una goma bicromatada, que es un proceso totalmente estable, se ha superpuesto la cianotipia con un pequeño desplazamiento del registro.


Notas sobre Ferroprusiatos - Cianotipias

1. Toxicidad

En el procedimiento fotográfico alternativo ferroprusiato-cianotipia intervienen principalmente dos productos químicos: el citrato férrico amónico y el ferricianuro potásico.

El primero de ellos, citrato férrico amónico, no es muy tóxico, de hecho se utiliza a dosis muy bajas en la industria alimentaria, como E-381, para regular la acidez y como saborizante. Aún así su inhalación puede producir irritación en nariz y garganta; su contacto prolongado irrita la piel y los ojos.

El otro producto, ferricianuro potásico, tiene un mayor grado de toxicidad. En su manipulación conviene utilizar guantes y evitar el contacto con los ojos, piel y ropas. También hay que llevar cuidado de no inhalarlo. Como los trabajos fotográficos no suelen ser muy prolongados, ni repetidos, puede prescindirse de mascarilla, gafas, etc., pero eso sí, siendo cuidadoso y manteniendo  las normas básicas de seguridad e higiene.

2. Negatvos de papel

Si vas a utilizar dibujos como “negativos”, lo ideal es que estos fueran de tinta china negra sobre papel vegetal. En caso de que el papel no fuera transparente, tendrías que proporcionarle algo de transparencia, por ejemplo untándolo de petróleo incoloro o con parafina.

3.  Esquema de trabajo

a) Emulsionado del papel con la fórmula sensibilizadora. Secado y guardado en la oscuridad.
b) Exposición a la luz por contacto bajo negativo.
c) Revelado-fijado con agua.


© Pedro Olaya.
Todos los derechos reservados sobre los textos e imágenes del presente documento, solo podrán ser utilizados con la autorización expresa de su autor

22 de abril de 2016

Técnica fotográfica. Breves. ¿Cómo se ajusta el contraste por zonas?




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No es la primera vez que trato el tema de los ajustes por zonas, por lo que voy a sintetizar y no extenderme demasiado.

Con un programa de edición como Photoshop (PS) se puede aumentar en contraste con varios métodos, entre ellos los más usados son los ajustes de niveles o curvas y la opción directa de brillo/contraste.

Cuando hay una selección activa los ajustes se aplican solamente a la zona seleccionada, de ahí que se denominen ajustes zonales o por zonas.

Los pasos para realizar un tratamiento zonal son los siguientes:

1.
Marcar la zona sobre la que deseamos intervenir usando para ello una herramienta de selección u otro proceso alternativo como: Selección → Gama de colores
2.
Aplicar directamente sobre la imagen el ajuste deseado, por ejemplo de niveles. Alternativamente se puede añadir una capa nueva de ajuste por ejemplo de niveles  con: Capa → Nueva capa de ajuste → Niveles, creándose automáticamente una máscara de capa con la selección activa

Si intervenimos directamente sobre la imagen, para que no se noten los bordes de la selección ésta debe ser muy buena. Sin embargo, una capa nueva permite editar la máscara y corregirla cuantas veces sea necesario.
En la figura anterior se muestra la selección realizada de una zona del frontal blanco del balcón usando para ello la herramienta lazo manualmente. El perímetro final se muestra con líneas discontinuas, aunque con él no sabemos con exactitud el grado de enfoque de sus bordes. Como se aprecia la selección no ha sido muy cuidadosa, pero esto no importa si usamos una nueva capa de ajuste ya que la podremos modificar.

En la figura siguiente vemos el resultado al crear una capa con: Capa → Nueva capa de ajuste → Niveles y reajustar los cursores.  También se muestra la estructura de capas resultante y el modo de fusión usado que ha sido el de luminosidad para que no aumente la saturación en el área. Evidentemente, es posible establecer tantas capas nuevas como ajustes zonales necesitemos.

Como se ha apuntado anteriormente crear una capa de ajuste nueva nos permite modificar los efectos resultantes pintando o efectuando otros tratamientos sobre la máscara de capa. De hecho para disimular la transición brusca de los bordes se ha aplicado un desenfoque gaussiano y, posteriormente, para reducir un poco los halos producidos se ha dibujado sobre ellos con un pincel negro de bajas dureza y opacidad.

Ajuste con trazos libres de pincel

Existe una manera muy cómoda de aclarar u oscurecer con trazos libres de pincel.

Para ello sobre la última capa de una imagen realizamos los pasos siguientes:

1.
Crear una nueva capa de ajuste con: Capa → Nueva capa de ajuste → Niveles; con el parámetro modo Multiplicar. Tras ello la imagen se oscurecerá bastante pues se ha creado con una máscara descubierta. Para restablecerla el resultado al estado inicial basta con invertir la máscara de capa con: Imagen → Ajustes → Invertir (Ctrl + I). Para acordarnos conviene cambiar el nombre a la capa a ‘Oscurecer’
2.
Crear otra nueva capa de ajuste de igual manera que la anterior pero con el modo Trama. Con ello la imagen se aclarará por lo que volveremos a invertir la máscara. También interesa cambiar el nombre en este caso a ‘Aclarar’

Con dicha estructura, ver panel de capas de la figura siguiente, si queremos aclarar u oscurecer una zona basta con dibujar sobre la máscara de la capa correspondiente con un pincel claro de baja dureza, tamaño y opacidad apropiados.

El resultado es sutilmente distinto del obtenido aplicando niveles a toda una zona y parece más natural. Con el modo de fusión establecido, la manipulación sobre la máscara de la capa ‘Oscurecer’ afecta más a las zonas oscuras que a las claras, manteniendo a las últimas prácticamente inalterables y evitando su agrisamiento.
Si una vez oscurecidas las zonas se notan demasiado los bordes de las áreas se puede desenfocar éstas con un filtro de desenfoque gaussiano, haciendo previamente una selección de las mismas si no se queremos aplicarlo a toda la máscara.

La figura anterior muestra ampliada la máscara resultante, para apreciar mejor el efecto del desenfoque y las diferencias de densidad e  irregularidad de trazos derivados de la intervención manual.

© Jorge Lidiano.
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17 de abril de 2016

Técnica fotográfica. Breves. ¿Cómo eliminar halos de aberración cromática?

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En el proceso de captura de una imagen se pueden crear áreas de colores no presentes en la escena real. Se denominan halos y aparecen principalmente en los contornos con cambios bruscos de iluminación originados por un alto contraste. Suelen mostrarse con coloraciones rojizas, azules o magenta con frecuencia muy saturadas y con formas longitudinales adaptadas a los bordes.

Es un tipo de aberración cromática producida por las lentes y la construcción de los objetivos y, como es lógico, está más presente en aquellos de peor calidad. Su tamaño e intensidad están también relacionados con la abertura de diafragma utilizada.

Los halos se ven perfectamente en un formato de archivo no procesado (RAW), pero pueden haberse total o parcialmente eliminado cuando las imágenes han sido tratadas por el software de la cámara (JPG).


El contraluz de la imagen de la figura siguiente es un candidato excelente para la aparición de dicha aberración, de hecho los halos producidos en la zona de la ventana y en los perfiles de metal de las camas son muy intensos y como veremos difíciles de corregir. 
Corrección con filtro de corrección de lente en Photoshop (PS)

En la versión de Photoshop PS6 , imagino que también en las superiores, se halla disponible un filtro accesible a través de: Filtro →  Corrección de lente que permite minimizar o eliminar los halos.

En la figura siguiente se muestran los tres parámetros editables (zona del interior del trazo rojo) del panel visble con la pestaña A medida. El primero de ellos, denominado Corregir halo rojo/cian, actúa sobre uno u otro de los dos colores referidos y complementarios entre sí, según desplacemos hacia la izquierda o hacia la derecha el cursor. La corrección es manual usando el deslizador o introduciendo directamente un valor. La operativa de los otros dos ajustes disponibles es análoga.
Con esta opción no siempre se puede reparar totalmente el defecto de los halos. De hecho con el ejemplo que nos ocupa ha sido imposible.

Corrección con el pincel en Photoshop (PS)

Se puede efectuar una corrección manual en PS aplicando los pasos siguientes:

1.
Duplicar la capa que tiene los halos con: Capa → Duplicar capa o arrastrándola hacia el botón del panel de Capas. Se creará una nueva encima de la original
2.
Sobre la capa creada:
Aplicar: Filtro → Desenfocar  → Desenfoque gaussiano; con un radio óptimo para desenfocar suficientemente los colores de los halos que dependerá de su tamaño
Cambiar el modo de fusión de la capa a Color. En este punto la imagen recupera la nitidez pero los colores han cambiado
Añadir una máscara de capa en negro clicando en el botón de Añadir máscara de capa con la tecla Alt pulsada o con otro método. Se recuperará la imagen inicial
3.
Seleccionar la área de halos con la herramienta Varita mágica, Lazo..., expandiéndola si es necesario con Perfeccionar borde. Previamente se debe seleccionar la capa clicando en la miniatura
4.
Dibujar con el color blanco sobre la máscara con la herramienta Pincel en modo Normal. La opacidad puede estar al 100% o usar una menor para regular el efecto aplicando varias pasadas
La figura anterior muestra tres imágenes del proceso. En la de la derecha podemos observar el tamaño del área seleccionada y el del pincel usado. También incluye la estructura de capas creada.

Con este método tampoco se llega a eliminar totalmente la coloración indeseada. En realidad la estamos sustituyendo zonalmente por el color de la imagen desenfocada que mantiene tenuemente tonalidades iniciales. Una de sus ventajas es que permite su aplicación sobre cualquier formato de imagen (JPG, TIFF...).

Corrección con el programa de revelado Adobe Camera Raw (ACR)

Para aquellos formatos de archivo que permiten un revelado con ACR existe una solución más definitiva. Con los parámetros de Eliminar halos de la versión ACR 8.3, supongo que con superiores también, la corrección es perfecta. En versiones como la 6.7, solo existían los controles Corregir halo rojo/cian y Corregir halo azul/amarillo, similares a los de Corrección de lente de PS6, que eran claramente insuficientes.
Con los nuevos parámetros Cantidad de púrpura y Cantidad de verde (imagen anterior) se eliminan totalmente los halos sin afectar al resto de la imagen. He corroborado tal afirmación superponiendo con el modo de fusión Diferencia la imagen corregida y la sin corregir para ver las áreas con diferencias ¡Solo aparecen las zonas concretas de los halos!

© Jorge Lidiano.
Todos los derechos reservados sobre los textos e imágenes del presente documento, solo podrán ser utilizados con la autorización expresa de su autor



30 de marzo de 2016

Técnica fotográfica. Breves. ¿Se debe imprimir siempre a 300 dpi?

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No es la primera vez que me sorprendo al escuchar que muchos autores preparan siempre las imágenes con una resolución fija para imprimir, frecuentemente 300 ó 350 dpi, sin analizar si dicho modo de actuar tienen algún sentido.

Este asunto lo he tratado en varias ocasiones planteando la necesidad, por no decir obligatoriedad, de que la resolución de la imagen a imprimir  debe ser un divisor entero de la resolución de impresión a usar entre las válidas del dispositivo de salida, lo que es de difícil encaje con el proceder anterior.

Si por ejemplo imprimimos a 1.440 dots per inch o puntos por pulgada (dpi o ppp), que es la resolución máxima del plotter EPSON 7500 PRO (2.880 en horizontal y 1.440 en vertical), podemos calcular las resoluciones de imagen que cumplirían con la premisa anterior dividiéndola por un factor entero y confeccionar la tabla siguiente:

Factor:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
Resolución:
1.440
720
480
360
288
240
205,71
180
160

Pero, si con ese mismo equipo imprimimos a 720 dpi las posibilidades se reducen a 360, 240 y 180 dpi, considerando que a resoluciones inferiores la imagen perderá mucha calidad.

En ambos casos, la resolución de una imagen a 300 dpi no es un divisor exacto de la de impresión, siendo los valores más próximos 288 ó 360 dpi para la salida a 1.440 dpi.

Por otro lado, debemos asegurarnos que la resolución de impresión elegida la acepta nuestro papel, sobre todo con soportes básicos.

¿Qué ocurre al imprimir una imagen de 300 dpi?

Cuando en el panel de propiedades de la impresora elegimos un tipo de papel entre los disponibles o si es factible introducimos directamente la resolución o la calidad de impresión, estamos indicando al dispositivo el número de gotas a usar por cada pulgada.

Si suponemos que vamos a utilizar la máxima resolución, el equipo mencionado inyectará 1.440 gotas por pulgada y si nuestro archivo solamente tiene 300 puntos, a cada uno de ellos le corresponderán teóricamente 1.440/300=4’8 gotas. Pero como el dispositivo no puede físicamente fraccionar gotas, utilizará normalmente 5 compensando el exceso acumulado con algunos píxeles de 4 gotas, es decir, la imagen impresa será adaptada de manera no homogénea.

Es absurdo preparar previamente una imagen a 300 dpi para un determinado tamaño de salida, interpolando o extrapolando para lograr dicho objetivo y que, posteriormente, la impresora vuelva a redimensionarla. Si se desconoce la resolución de impresión real es más aconsejable mantener hasta el final los píxeles originales, evitando una doble intervención sobre la imagen.

En la línea superior de la figura siguiente se simulan 5 píxeles, alternando con 2 tonalidades, de un fragmento de una imagen a 300 dpi que podría representar los hilos de una prenda.

Si usamos para imprimir una resolución mayor que la de la imagen, por ejemplo 360 dpi, a cada grupo de 5 píxeles de la imagen le corresponderán 6 gotas. Esto conlleva una reducción del tamaño del píxel impreso respecto al original y una compensación del desfase con una gota adicional por grupo.


La imagen siguiente muestra dos posibles resultados entre los varios que se pueden producir. En ambos casos cambian los grosores pero se mantiene el número de líneas.

Evidentemente, el problema se reduce si en lugar de imprimir a 360 dpi lo hacemos a 720 o a 1.440 dpi ya que se usarán 12 ó 24 gotas respectivamente por grupo y el error absoluto será menor, aunque a costa de un consumo de tinta mayor.

Pero, veamos qué pasa si usamos una resolución menor de impresión. Si aplicamos al mismo grupo de píxeles 240 dpi de resolución de impresión (figura siguiente) el resultado es lógicamente peor, ya que no solo aumenta el tamaño del píxel resultante sino que además disminuye el número de líneas (desaparecen hilos).
No obstante, el coste de la tinta es motivación suficiente para que en algunos comercios se usen resoluciones bajas de impresión que, en casos extremos y raros como lo es 240 dpi con los equipos actuales, producen la desaparición de detalles finos de la imagen.

¿Y si imprimimos con una resolución mayor que el doble de la de la imagen?

Cuanto más pequeñas son las gotas el resultado obtenido es mejor a costa de un consumo de tinta mayor, pero resoluciones altas implican tamaños menores de salida por lo que no siempre pueden utilizarse.

Si imprimimos a 720 dpi -equivalen a 720/25’4=28’35 gotas/mm- una imagen cuya resolución es de 300 dpi, a cada a cada píxel le corresponderán 2’4 gotas (720/300=2’4) por lo que por cada punto original el equipo deberá decidir si inyectar 2 ó 3 gotas.

La figura siguiente plantea una posible decisión frente a una secuencia de píxeles de colores cyan, magenta, amarillo y gris respectivamente.
 El resultado final para la hipótesis marcada provoca que los píxeles cyan y amarillo sean de menor grosor que los originales y que los píxeles magenta y gris, pero nunca se pierde ninguno de ellos.

© Jorge Lidiano.
Todos los derechos reservados sobre los textos e imágenes del presente documento, solo podrán ser utilizados con la autorización expresa de su autor

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