29 de febrero de 2016

Técnica fotográfica. El libro fotográfico de autor. Apuntes de diseño

Fecha última modificación: 28/02/2016
Fecha creación: 28/02/2016
Versión: 1.0

NIVEL:      
Iniciación - Bajo - Medio - Alto – Avanzado

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Si quieres ampliar el presente documento o consultar algún término de los que aparecen y no está suficientemente descrito, puedes buscar si existe otro artículo relacionado en la página: ENLACES TÉCNICA.

En ella aparecen los asuntos tratados en los tutoriales técnicos que hasta hoy he creado, todos accesibles mediante enlaces, y los que se encuentran en fase de revisión para su pronta publicación.
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ÍNDICE DEL TUTORIAL

Introducción
La estructura más habitual
La forma
El formato
La cantidad de imágenes
El tamaño
Del libro
De las imágenes
La posición
Portada y contraportada
La organización
El público
Romper ciertos moldes
Un ejemplo. El libro ‘Let’s go to the beach’
Otro ejemplo. El libro ‘Japón’
Conclusiones

Introducción

Cuando uno se plantea crear un libro con sus trabajos fotográficos puede aspirar a que este sea un objeto artístico y no conformarse con lograr un catálogo de imágenes.

Bajo dicho prisma es con el que se están evaluando muchos de los trabajos de edición actuales. De hecho, la propia denominación de Libro de Autor permite entrever y refuerza la idea expresada. Ya no basta con un buen contenido en imágenes artísticas sino que la presentación adquiere una fuerza especial; merced a la cual se reforzará o debilitará el producto final transformándolo en excepcional, simplemente normal o incluso vulgar.

En este tutorial voy a exponer algunas ideas básicas con la pretensión de que sirvan al lector para avanzar hacia un objeto más personal. Por ello las propuestas y recomendaciones expresadas no pueden considerarse axiomáticas ni definitivas, sino solo orientativas ya que no se pueden poner límites en el campo del diseño.

La estructura más habitual

Lo que inicialmente pretende un fotógrafo es que sus obras se valoren correctamente, por ello la estructura interior más utilizada se basa en ubicar una sola imagen en una sola página y con un tamaño óptimo para su correcta apreciación.

Con frecuencia se aíslan las imágenes de los textos para evitar que los últimos adquieran demasiado protagonismo y enmascaren las primeras. En consecuencia, es muy habitual situar las frases, citas y discursos en páginas independientes y preferiblemente a la izquierda, dejando las fotografías a la derecha para dotarlas de un mayor peso en coherencia con el sentido de lectura occidental, tal como se muestra en la figura 1.
Cuando la extensión es de una o muy pocas líneas y las imágenes demandan una ubicación temporal, geográfica o una pequeña referencia a lo que está sucediendo, también se suelen ubicar los textos debajo de las mismas.

El uso de páginas vacías en blanco o de otro color homogéneo se emplea para romper la monotonía y/o crear distintos bloques en los trabajos. Normalmente, estas páginas se ubican igualmente a la izquierda.

Las páginas suelen ir numeradas con un número de página entero correlativo que tiene varias utilidades: como indicador para una búsqueda rápida, para conocer el número total de páginas, para relacionar un texto con la imagen referida cuando se sitúan en páginas distintas, etc. Normalmente es de tamaño pequeño y se ubica centrado, a la derecha o a la izquierda, arriba o abajo. Este no siempre es necesario ni tampoco queda siempre bien, sobre todo si la fotografía ocupa toda la página. En el ejemplo de la figura 1 se decidió no numerar las páginas por considerar irrelevante este dato para el tipo de trabajo publicado.

Si analizamos alguna de las editoriales prestigiosas como Lumberg, podremos comprobar la adaptación casi milimétrica que dicha empresa realiza de las premisas anteriores.

La forma

El tema de la forma lo voy a tratar aquí muy someramente, dejando su estudio exhaustivo para otros documentos.

Cuando nos referimos a un libro generalmente lo relacionamos con un conjunto de hojas de visión consecutiva, encuadernadas y protegidas por unas tapas de mayor grosor.

Actualmente esto no siempre es así, de hecho proliferan otras formas que permiten ver las páginas de manera diferente, me refiero al los desplegables con formas planas, de acordeón, etc.

Los tiempos cambian y la definición actual de un libro fotográfico no parece muy clara, incluso algunos autores los identifican con un conjunto de imágenes presentadas en el interior de una carpeta o caja, cuando antes ello se denominaba porfolio.

El formato

Varias son las razones a sopesar para elegir entre los diferentes formatos vertical, horizontal o cuadrado. Entre ellas, además de la cuestión monetaria por mermas y cortes extras, destaca por su especial relevancia la coherencia con el tipo de trabajo, pensemos que sería absurdo usar un libro vertical para mostrar fotos panorámicas horizontales.

Los más extendidos son libros verticales, posiblemente por su mayor facilidad de manejo y mejor adaptación a las librerías. Las imágenes horizontales, que son estadísticamente más abundantes y se adecuan teóricamente mejor a un formato apaisado, también se suelen ver mucho en los libros verticales, bien a tamaños pequeños o extendiéndose hacia la página contigua a pesar del efecto de corte central que se produce.

El formato horizontal construido con la técnica de cuadernilllos cosidos implica un tamaño de papel muy panorámico, aunque se adapta bien a un pliego estándar cortado por la mitad.

Los libros cuadrados, o ligeramente más altos que anchos, se adaptan bien a los formatos apaisados más comunes de las imágenes y mucho mejor al cuadrado, pero presentan el inconveniente de un mayor desperdicio de papel con las medidas estándares de los pliegos.

El ejemplo mostrado en la figura 1 corresponde a un formato horizontal de dimensiones de 23 x 16’5 cm, relación de proporción entre lados de 1’4, que aumentará ligeramente al añadirle el lomo en el proceso de la encuadernación. Para su determinación se usaron criterios de economía de pliego y una buena adaptación al formato de las fotografías.

La cantidad de imágenes

Sin ánimo de generalizar, el exceso de celo de algunos fotógrafos por mostrar ampliamente trabajos monotemáticos o muy homogéneos provoca estadísticamente el aburrimiento del lector dispersando su atención. Para evitar esto, en los libros gruesos de grandes autores se cambian los tamaños o se intercalan imágenes normales con otras más atractivas o impactantes, resultando una variedad que soslaya la monotonía.

Por ello, aunque parezca a priori que una gran cantidad de imágenes dota de mayor solidez la obra de un autor, como resulta muy difícil mantener un alto nivel de calidad lo más acertado es quedarse corto que pasarse ¡Menos es más!

El tamaño

Del libro

El tamaño del libro es una decisión bastante personal en la que el coste también puede influir de manera determinante, máxime si para construirlo no aprovechamos bien los tamaños de los pliegos estándares de papel.

Los ejemplares gruesos y grandes, por ejemplo 3 cm de grosor y DIN A4 o más, son más impactantes y evidentes, pero también más pesados y difíciles de manejar y transportar. Además, los formatos horizontales grandes no caben en el fondo de las librerías y hay que colocarlos en una posición poco natural.

Los libros pequeños transmiten una sensación más intimista que induce más a la introspección y reflexión, pero las imágenes se aprecian peor y pueden quedar demasiado empequeñecidas.

De las imágenes

Las imágenes deben presentar una dimensión cómoda para su visionado, salvo que ese no sea su propósito. En un tamaño de muy pocos centímetros es difícil apreciar los pequeños detalles y otros parámetros técnicos como la nitidez, la gradación tonal, etc. Se recomienda un mínimo de 8 cm en el lado menor para fotografías con una relación de aspecto normal, pero en realidad deberían ser coherentes con la idea o sensación que queremos transmitir.

Las reglas nunca son rígidas cuando nos movemos en el campo del diseño, de hecho en la imagen de la figura 2 vemos un ejemplo que incumple la premisa anterior. A la izquierda, una serie de miniaturas que no permiten apreciar sus detalles pero cumplen con el objetivo principal de presentar una secuencia. En la página derecha se ha combinado una imagen menor de 7 cm de ancho para acompañarla con un texto.
 La posición

Dentro de una página las imágenes se suelen alinear centradas. Si van  acompañadas de un texto se desplazan a menudo hacia arriba para dejar abajo el texto y equilibrar las masas.

Los libros actuales han transgredido los límites físicos de antaño y es muy frecuente que las fotografías invadan las páginas colindantes. Ello dota al resultado de un aire de modernidad, pero implica un cierto efecto de corte y pérdida de imagen que hay que minimizar escogiendo el tipo de imagen.

Portada y contraportada

La portada y contraportada, partes del exterior delantero y trasero, tienen una especial relevancia ya que actúan como un gancho que incita frecuentemente a hojear o desechar un libro. Si fracasamos en ellas éste podría pasar desapercibido. 

Las portadas sencillas, claras y elegantes son muy atrayentes, pero también se usan otras técnicas más agresivas para captar nuestra atención. De hecho se recurre con frecuencia a utilizar imágenes impactantes o con sugerencias sensuales aunque no sean representativas del interior o, contrariamente, evitar pistas sobre el interior para despertar una mayor atracción.

Una estructura muy sistematizada y extendida para un libro fotográfico consiste en una portada en la que se incluye el título del trabajo, el nombre del autor y una fotografía y una contraportada sin contenido o con un texto no muy extenso.  

La organización

Un libro puede organizarse atendiendo a distintos criterios como: la temática, la historia, el orden cronológico, el color, etc., y habitualmente se persigue que el resultado final sea estéticamente agradable y fácil de visionar.

Si los trabajos son muy distintos es primordial crear estructuras que los agrupen bajo criterios de similitud y así dotarlos de una cierta homogeneidad evitando la dispersión.

Así, si tenemos imágenes monocromas y a todo color o de temáticas muy distintas como el retrato y el paisaje, conviene separarlas en distintos grupos. Todo mezclado no causa generalmente una buena sensación, aunque siempre existen excepciones. Por ejemplo, en el reportaje se suelen mezclar imágenes de personas en acción con otras del paisaje que las rodea, al ser todo parte de la misma historia.

El público

El público al que va destinado nuestro libro es otro aspecto importante a tener en cuenta en el proceso de diseño, sobre todo si va a ser comercializado.

No es lo mismo que vaya dirigido hacia los jóvenes, acostumbrados a un bombardeo constante de imágenes de las redes sociales que les causan una importante saturación, que su destino sea un público más maduro o más experto.

No olvidemos que un libro fotográfico es un artículo de minorías, a excepción de algunos publicados de grandes autores.

Romper ciertos moldes

Algunas de las medidas a adoptar para dotar de una mayor singularidad y romper ciertos moldes son:

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Fragmentar las imágenes en varias páginas
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Desplazar la posición para sangrarlas con el borde exterior
-
Abarcar con una fotografía todo el tamaño de una o de dos páginas aunque haya que recortarla
-
Utilizar páginas de mayor tamaño que hay que desplegar para su visionado
-
Colocar los textos en hojas totalmente independientes de tamaños, colores, gramajes, texturas, opacidades (trasparente, traslúcida) diferentes
-
Emplear secuencias de imágenes

En la figura 3, y en otras imágenes anteriores, se incluyen patrones que no siguen las normas más clásicas y que cumplen con algunas singularidades enumeradas anteriormente.
 La estructura típica de un libro encuadernado con hojas consecutivas cosidas en cuadernillos o a la japonesa, puede reemplazarse para trabajos poco extensos con formas en fuelle u otro tipo de desplegable, sopesando si nos interesa la originalidad o la practicidad.

La figura 4 nos aproxima al efecto resultante cuando para los textos se usa un tipo de papel distinto al de las imágenes, en este caso traslúcido. En este ejemplo ambos papeles ocupan página y media creando una simetría inversa, con una superposición concebida para dejar visible al sujeto principal y velar parcialmente el resto de la fotografía. Además, observando aisladamente la página de la izquierda entenderemos el diálogo simple construido entre dos fragmentos: el mar y el texto; que introduce una desnuda reflexión sobre uno de los aspectos debatibles en el arte.  
 El exceso de celo para quebrantar normas ha llevado a algunos autores a grapar las hojas, pegar las fotos en álbumes estándares, imprimir todo el trabajo en un único pliego presentándolo plegado y moldeando una caja al desplegarlo, etc.; ocasionalmente con resultados de gusto controvertido. Todas esas formas son indiscutiblemente muy originales y si alguien no se atreviese a presentarlas no se avanzaría, aunque intentar darles categoría de Libro de Autor no queda para algunos círculos al margen de la polémica.

Un ejemplo. El libro ‘Let’s go to the beach’

La idea para mi último libro era crear una organización con un esqueleto aleatorio en coherencia con el trabajo fotográfico original. Por ello, decidí que la estructura de las páginas fuera determinada automáticamente usando un proceso del programa Microsoft Excell.

El algoritmo aleatorio asignó a cada número de página de la primera mitad del libro, salvo para la primera y la última, una estructura compositiva entre las previamente por mi definidas: foto a página completa, dos fotos, 4 fotos, miniaturas, solo texto, foto con texto, etc. La otra mitad del libro se construyó repitiendo la misma distribución obtenida para conseguir una perfecta simetría que se intuye observando las páginas centrales.

La selección de las imágenes y los textos de cada página se hizo manualmente bajo criterios estéticos, de equilibrio y gusto personal; pero sin adaptase a normas muy extendidas como lo es, por ejemplo, el ubicar el currículo al final del libro (figura 5).  
 El libro combina textos de reflexiones propias con otras de otros autores que me han impactado o son coherentes con el trabajo presentado.

Además, se buscaron otras curiosidades como que el total de páginas coincidiera con la edad del autor en el momento de su creación, que el día del mes en el que se utilizó el algoritmo aleatorio fuese igual al número de páginas asignadas por el mismo, que sobre la fortuita estructura se superpusiera una ordenación simétrica...

Otro ejemplo. El libro ‘Japón’

He elegido como ejemplo de un formato excesivamente vertical el libro de Bernard Descamps titulado ‘Japón’. Es un libro excelente que recomiendo a los lectores.

El autor parisino, que desarrolla normalmente su trabajo en formato cuadrado, quiso publicar algunas de las imágenes a sangre y ocupando dos páginas, resultando un libro con una proporción 1:2 poco usual y un tamaño de 11 x 22 cm.

Las imágenes que se muestran en la figura 6 no son del autor del libro referido. Con ellas se pretende recrear como quedaría el aspecto situando una sola fotografía en una página (izquierda) y dos imágenes en dos páginas (derecha).

Para imitar la estética del libro original, he convertido las imágenes a escala de grises y las pequeñas las he ajustado al borde superior, en lugar de situarlas centradas o un poco más desplazadas hacia abajo como es más habitual. El fotógrafo Bernard Descamps demostró con ello su atrevimiento para romper algunas de las reglas de la maquetación tradicional.
Conclusiones

Crear un libro propio participando completamente en su diseño, y si es factible en la autoproducción, es muy gratificante. Pero aún lo es más si nos saltamos ciertas normas demasiado rígidas que lo convertirían en uno más.

Debemos atrevernos a experimentar con los tamaños, posiciones de imágenes y de textos, incluso cambiar dimensiones y recortar fotografías para adaptarlas mejor a nuestros propósitos. Hay que meditar y decidir si lo que buscamos es una obra con valor intrínseco o simplemente un catálogo sin más pretensión.

Por otro lado, no podemos olvidar que un diseño muy original anularía el protagonismo de las obras por lo que, como generalmente ocurre en muchos campos, se requiere un justo equilibrio entre ambos objetivos. 

© Jorge Lidiano.
Todos los derechos reservados sobre los textos e imágenes del presente documento, solo podrán ser utilizados con la autorización expresa de su autor

1 comentario:

  1. Magnífico trabajo, Jordi. Me encanta el celo con el que te "curras" todo lo que haces. Enhorabuena!

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Te agradezco de antemano tus comentarios. Si requieren una respuesta por mi parte y la conozco, la publicaré lo antes que pueda en esta misma entrada.