24 de marzo de 2013

Técnica fotográfica. Escanear negativos blanco y negro. Comparativa con positivado

Fecha última modificación: 01/03/2014
Fecha creación: 16/03/2013
Versión: 2.0

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DOCUMENTOS RELACIONADOS

He publicado varios documentos relativos al proceso del escaneado, la mayoría dedicados específicamente al B&N. Se puede acceder a ellos a través de su índice con el enlace siguiente:



Introducción. Prueba a realizar

Me interesa comparar los resultados que conseguía mediante la ampliación de negativos en el laboratorio químico y los que obtengo actualmente mediante el escáner, el proceso digital y la impresión; ya que, aunque parezca muy evidente que los primeros superarán a los segundos, quiero evaluar y acotar las diferencias.

La prueba es sencilla voy a ampliar en el laboratorio químico un fotograma al tamaño máximo que me permite cómodamente la ampliadora, y comparar visualmente el resultado con la misma imagen obtenida con el escáner, tratada digitalmente con Photoshop (en adelante PS) e impresa al mismo tamaño buscando una tonalidad similar.

Comprobar estado líquidos y papeles

Como llevo tiempo sin pisar el laboratorio, para comenzar tengo que verificar el estado de los líquidos y papeles, evidentemente si fuesen nuevos no es necesario, pero los que yo dispongo todos tienen la fecha de caducidad agotada hace varios años y quiero aprovecharlos. Para ello voy a aplicar el método de comprobación que describo seguidamente y que podría seros útil en una situación similar.

Revelador

Para probar el estado del revelador, que he intentado inútilmente conservar en solución de stock añadiendo en la botella las canicas necesarias para que el líquido la llenara completamente, basta con revelar con él a 20ºC durante varios minutos un trozo de papel no expuesto con una luz fuerte en el laboratorio encendida (por ejemplo con 100 W de potencia a 2 m). Si se ennegrece hasta el máximo admisible para el tipo de papel usado, el líquido mantiene su vigor, incluso aunque observemos que la solución está algo oscura (con ciertos reveladores es un indicativo de su estado).

En la primera prueba, sobre un revelador que en mi caso estaba totalmente transparente, aplicando las operaciones indicadas no era capaz ni tan siquiera de oscurecer ligeramente el trozo de papel; por lo que preparé una solución nueva a partir de una botella sin abrir (por cierto estaba más oscuro de lo habitual) y este sí actuaba.

Papel

Seguidamente me dispuse a comprobar el estado de los papeles y paro ello comparé el blanco de un trozo de papel sin exponer pero sometido al proceso completo de revelado, paro y fijado; con otro trozo, también sin exponer, que lo introduje directamente en el fijador, saltándome los baños anteriores. Y todo ello, por supuesto, con la luz de seguridad del laboratorio.

Una vez lavados, enjuagados y secados con un papel absorbente, ambos papeles deberían presentar el mismo tono de blanco; pero, tras verificar todos los tipos de disponibles resulto que algunos manchaban un poco el blanco (tenían un velo ligero), otros lo oscurecían por encima del gris medio (totalmente inutilizables para un uso normal) y solamente con unos pocos no se apreciaba cambio alguno.

Aunque el método explicado es suficiente, a mí me gusta también comprobar el contraste por lo que, en lugar de un papel sin exponer, confecciono realmente una tira de pruebas desde el blanco al negro máximo del papel y ésta es la que utilizo en el para el proceso de revelado.

Ampliación analógica para obtener un grano apreciable

Para poder alcanzar el objetivo inicialmente planteado, voy a ampliar una imagen lo máximo que me permite la columna de mi ampliadora (una Besseler de doble columna), partiendo de un negativo de 35 mm con un grano apreciable, para lo cual utilizaré un fotograma de película Kodak Tmax 400, que considero suficientemente válido para mi propósito.

Con las condiciones expuestas sólo puedo obtener una ampliación de 66 x 44 cm², para conseguir un mayor tamaño tendría que proyectar sobre pared. Esto me recuerda y devuelve a una realidad anterior donde éstos formatos a muchos fotógrafos nos parecían increíbles y que, sin embargo, contrasta con la tendencia actualmente muy extendida en la que las dimensiones se miden como mínimo por metros.

Tras realizar las pruebas pertinentes para obtener el tiempo de exposición y el filtro de contraste adecuado (no utilice el sistema de dos filtros de mi pasada época), decidí ampliar un fragmento de tamaño significativo usando para ello un papel completo de 30 x 40 cm² de la marca Bergger, baritado, de contraste variable y tono cálido.

Esa imagen, suficientemente ampliada, me permitirá comparar fácilmente los resultados con los obtenidos por escaneado directo y procesado digital.

Escanear negativos de 35 mm

En otros documentos por mi elaborados, podéis encontrar información sobre el proceso y uso de un escáner de negativos.

En esta ocasión, como en alguna anterior, me centraré en el equipo Epson V750 PRO y aplicaré los ajustes, algunos ya indicados en los referidos documentos, de: 16 bits, sin enfocar, formato archivo TIFF, escala grises Gray Gamma 2.2, resolución de 4.800 dpi e histograma ajustado.

El tamaño de la imagen obtenida (aproximadamente 60 Mb de tamaño de archivo) con una resolución de impresión de 240 dpi es mayor que la del papel fotográfico; por lo que tendré que reducirla con PS empleando el método de Bicúbica más enfocada a fin de que el lado mayor se ajuste a los 66 cm.  

Como la imagen está desenfocada hay que aplicar enfoque y añadir el grano que más se aproxime al obtenido mediante ampliación y tratamiento químico. Con ese objetivo he realizado varias pruebas hasta conseguir un proceso que asemeja bastante el resultado al  analógico y que, ¡increiblemente!, con algunos ajustes a mí me parece hasta mejor.

El proceso final es bastante complejo ya que se pueden añadir más de 10 capas sobre la imagen original, la mayoría de ellas transformadas en Objetos inteligentes, por lo que el número de parámetros a variar también es elevado y es muy recomendable crearse una Acción en PS. Con él se puede alcanzar una imagen que si no se rasteriza y acopla está próxima a 1 Gb de tamaño de archivo.

Como en las sucesivas capas, se van alternando distintos procesos de enfoque, ruido, desenfoque y recuperación de la imagen original con diferentes opacidades y modos de fusión, y como, además, algunas de las creadas son dependientes de las inferiores -caso de cambiar algún parámetro de las últimas implicaría un nuevo cálculo en las superiores- se puede complicar mucho todo el método de ajuste y refinamiento.

Por el momento, no voy a publicar la Acción que permite crear las capas mencionadas, ya que se encuentra en proceso de perfeccionamiento y no la he contrastado suficientemente. Además, estoy convencido que simplificando se pueden alcanzar resultados equivalentes, tarea en la que estoy actualmente trabajando.

Comparación de resultados

En la figura 1 podéis ver el resultado obtenido por proceso químico, mediante ampliación de un fragmento de un fotograma de película de 35 mm TMAX 400 con bastante grano, y compararlo con el de la figura 2 que ha sido escaneado a 4.800 dpi, sin aplicar ningún tipo de enfoque y reduciéndolo en PS al mismo tamaño que la copia analógica.
En las figuras 3 y 4 se muestran las imágenes conseguidas desde la figura 2 al aplicarle enfoque y añadir ruido con diferentes parámetros. En la última se ha añadido un grano más fino por lo que parece más enfocada, a pesar de perder algunos pequeños detalles.

Para imaginarnos el tamaño del grano real, que a simple vista parece bastante escandaloso, basta con conocer que imprimiendo la imagen a 240 dpi el tamaño del ancho de la cara medirá aproximadamente 5 cm de salida y el fotograma completo 66 x 44 cm². 

Conclusiones

De lo anterior se desprende que se pueden obtener resultados a nivel práctico muy similares a la ampliación analógica mediante un escáner, incluso con un tratamiento posterior conseguir cambiar el aspecto del grano para que parezca menor, con el riesgo de suprimir pequeños detalles.

La imagen utilizada en las figuras puede provocar actualmente, y más si sólo conocemos la tecnología digital, un cierto rechazo y parecernos que el grano es como un ruido muy exagerado e incluso desagradable.

Pero no conviene fiarse demasiado de esa primera sensación, de hecho para reforzarla he usado intencionadamente un fragmento con una cara triste y poco atractiva que nos influye negativamente.

Con ello quiero transmitir que para poder valorar el efecto real lo correcto es imprimirlas y yo lo hecho a 160 dpi obteniendo un tamaño de 60x90 cm² a partir del negativo completo del paso universal, constatando que el grano finalmente obtenido es muy estético y agradable.

© Jorge Lidiano.
Todos los derechos reservados sobre los textos e imágenes del presente documento, sólo podrán ser utilizados con la autorización expresa de su autor

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