13 de diciembre de 2013

Fotografías. La Mediterrània: una mar de pirates i corsaris

'Convertir una idea en algo tangible no siempre es una tarea sencilla, nuestra imaginación la idealiza visionando resultados que luego no pueden materializarse por ligamentos técnicos y sociales o, si al contrario lo conseguimos, nos decepcionan.

También puede suceder que, tanto la idea como su representación, sean tan abstractas que no las podamos compartir sin una extensa argumentación.

El placer visual y la emoción directa no deberían ser eclipsados por el apoyo en intrincados recovecos literarios que llegan a enmascarar la propia esencia de la obra.

No soy, por tanto, partidario del uso excesivo de la palabra para describir imágenes, pero reconozco que en ocasiones es absolutamente necesario. Una imagen debería transmitir y transmite por si misma, pero no siempre apreciamos lo pretendido por el autor.' (reflexiones e introspecciones 10/2013)

Este trabajo, realizado en el año 2000, versa sobre los vestigios de vigilancia y protección construidos en Santa Pola (Alicante) durante el reinado de Felipe II en el año 1552. Fue objeto, en octubre de ese año, de una publicación impresa y de una exposición fotográfica.

Con el fin de no coincidir y cubrir mejor todos los lugares y aspectos, nos repartimos la temática entre los tres fotógrafos participantes. A Feliciano López le correspondió los accesos, a Manolo Lara las fortalezas de Santa Pola y de la isla de Tabarca y a mí las torres de vigilancia, que en su día fueron tres: Torre del Tamarit en las salinas, Escaletes en la sierra y Atalayola en la ubicación del faro actual.

Inicialmente, por desconocimiento, no era consciente de las dificultades con las que me iba a tropezar y que pronto descubrí: en una torre no podía acceder al interior, en la otra no podía acercarme y la tercera ni existía.

Después de exponer varios carretes el resultado no terminaba de convencerme, las fotos directas eran demasiado evidentes, incluso utilizando ángulos y planos extremos, texturas, simetrías, proyecciones de sombras....

Además, me parecía que las tomas resultaban muy similares, aspecto en el que influía de forma relevante mi disponibilidad de ópticas. Precisaba, por tanto, encontrar un discurso para dotar a las imágenes de un sentido lejos del estrictamente documental y que fuese personalmente motivador.

Se me ocurrió entonces que podría centrarme en enfatizar dos aspectos que se producirían en la época: los momentos de escasa visibilidad que intentarían aprovechar los atacantes y los sangrientos enfrentamientos que se producirían, por lo que decidí usar para este trabajo la estética del desenfoque y del movimiento.

SI QUIERES VER LA SERIE MÁS CÓMODAMENTE PINCHA EN UNA DE LAS IMÁGENES











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© Jorge Lidiano.
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2 comentarios:

  1. Jorge, permíteme darte la enhorabuena por este magnifico trabajo, el poder evocador del movimiento y el desenfoque, te sumerge en lo que pudieron ser esas invasiones. A veces una fotografía borrosa enseña y dice más que una nítida al "abrir" tu conciencia. Un abrazo.

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    1. Gracias José Carlos, he intentado acercarme a ver algunas de las exposiciones de las que me me mantienes informado pero de momento me ha sido imposible. A ver si coincidimos pronto.

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