5 de octubre de 2014

Técnica fotográfica. Imprimir. El color

Fecha última modificación: 21/09/2014
Fecha creación: 21/09/2014
Versión: 1.0

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DOCUMENTOS RELACIONADOS


Además, he publicado otros documentos más relacionados con el proceso de la impresión. Se puede acceder a ellos a través de su índice con el enlace siguiente:



Introducción

Además del aspecto relativo a la resolución, cuestión técnica que para muchos pasa desapercibida y que ya fue objeto de un estudio en profundidad, es evidente que al imprimir lo primero que perseguimos es que los colores resultantes coincidan con los que hemos ajustado sobre la pantalla.

Para ello se deben cumplir dos premisas, a saber:

1.
El monitor debe estar calibrado y presentar unos ajustes adecuados de brillo, contraste y color que nos permitan distinguir un tono muy oscuro del negro máximo, que no nos creen dominantes de color, etc.
2.
La impresora debe conocer la respuesta del papel que vamos a utilizar para ajustar las cantidades y las proporciones tintas. Imagino que a pocos les debe sorprender a estas alturas el hecho de que no todos los tipos de papeles admiten la misma resolución ni tampoco responden con igual tonalidad, es decir, producen resultados distintos con idéntica cantidad y proporción de tinta

Por tanto, es necesario calibrar nuestro sistema para que las copias impresas coincidan lo más exactamente posible con nuestra percepción en el monitor; de nada serviría ajustar el equilibrio de color de una imagen para obtener una tonalidad cálida si el resultado al final es neutro o frío.

En todo el documento usaré, para los ejemplos, el programa Photoshop (en adelante PS) datos del plotter (o impresora) Epson Stylus Pro 7800 con Windows 7 o XP, por ser lo que utilizo con mayor frecuencia, aunque los métodos expuestos son fácilmente extrapolables para otros equipos, programas y Sistemas Operativos.

Conceptos previos. La gestión de color

Uno de los primeros objetivos que puede plantearse un fotógrafo es lograr un método que le permita obtener copia impresa lo más parecida posible a la escena real, saltarse la norma por motivos creativos debería ser un empeño posterior.

Para conseguirlo es necesario que todos los dispositivos y programas que interviene durante todo el proceso fotográfico -captura de la escena, revelado, edición e impresión- estén correctamente calibrados, para que pueda aplicarse una correcta gestión o tratamiento de color.

No es objeto de este documento tratar extensamente la gestión de color pero sí repasar brevemente alguno de los fundamentos básicos que nos ayudarán a entender el resto del tutorial.

El Modelo de color

El color es la interpretación que nuestro cerebro realiza para cada una de las distintas frecuencias, o longitudes de onda (λ=1/f), del espectro visible, al igual que lo hace con el espectro audible para el sonido.

Por ello, si un objeto lo vemos de color rojo puro es porque de toda la luz que recibe solo refleja una determinada frecuencia, la que nosotros traduciremos a esa tonalidad. Para que esto ocurra es evidente que la fuente de luz que lo ilumina debe contener al menos dicha frecuencia sino lo veríamos como negro.

El Modelo de color es el método utilizado para la descripción de los colores de las imágenes, y existen varios que se diferencian por considerar distintas propiedades del color. Entre los más utilizados en fotografía, contemplados también en PS, están los modelos HSB (tono, saturación y brillo), RGB (rojo, verde y azul), CMYK (cyan, magenta, amarillo y negro) y  LAB (luminosidad, canal a y canal b).

El Espacio de color

Un determinado dispositivo puede no ser capaz de usar todos los colores contemplados en un Modelo de color y solamente un rango (gama) de los mismos que se denomina Espacio de color. Así dentro del modelo RGB encontramos espacios de rangos distintos como lo son: sRGB, Adobe RGB, ProPhoto RGB..., ordenados de menor a mayor respectivamente.

La figura 1 visualiza las capacidades de algunos modelos y espacios de color genéricos y también el específico de un monitor de la marca BENQ serie PG que se ajusta al 99% del espacio Adobe RGB y que cubre perfectamente el modelo CMYK.

El espacio ProPhoto RGB es muy amplio pero no es totalmente reproducible para muchos dispositivos por lo que se utiliza poco, aunque cada vez más. Por el contrario sRGB es el más usado en Internet y el que viene por defecto en muchos programas y equipos: cámaras, escáneres, etc.; si bien, como vemos en la figura 1, presenta menos matices en azules y verdes que Adobe RGB.

Mientras que en una imagen JPG es la cámara quien lo asigna, en un archivo RAW se puede escoger entre las opciones disponibles del software de revelado, como lo es por ejemplo Adobe Camera RAW.

Pero si en dicha selección aplicamos el criterio de un espacio muy amplio, como el ProPhoto RGB, puede ocurrir que el dispositivo de salida (monitor o impresora) no admita todos los colores y altere la imagen en la conversión, es decir, podemos estar internamente trabajando colores que no podemos visualizar o imprimir.

Por tanto, los equipos (cámara, escáner, monitor, impresora) tienen su propio rango para codificar o reproducir un color (ejemplo del monitor de la figura 1), por ello al cambiar de dispositivo los colores pueden también cambiar, recortando incluso la gama original.

Además, los colores están codificados con un valor numérico que no es absoluto sino que solo tiene significado si se interpreta en un Espacio de color, y si se modifican se recalculan dichos valores produciendo resultados dentro del mismo espacio.

En PS el Modo de color (RGB, Lab, CMYK, Indexado, Multicanal, Escala de grises) determina el Modelo de color usado para mostrar e imprimir la imagen en la que se está trabajando y éste a su vez estará restringido por el rango del Espacio de color identificado en el programa como Espacio de trabajo. Cambiar de modo implica además de la conversión de los colores un tamaño de archivo de imagen diferente.

El Perfil de color

Un Perfil de color es la descripción matemática del espacio de un dispositivo por lo que identifica numéricamente la respuesta de éste hacia los colores. La descripción de un perfil se almacena en un archivo de extensión ICC o ICM y puede incrustarse (etiquetarse) en ciertos documentos (archivos de imagen).

Disponer de él es importante, pensemos, por ejemplo, que si procesamos una imagen dentro del espacio Adobe RGB y la imprimimos, la combinación de papel e impresora puede tener otro espacio diferente y ciertas tonalidades no ser reproducibles. Ello obliga a reemplazar los tonos fuera de rango por otros parecidos a los originales usando uno de los algoritmos de interpretación disponibles, y ello es factible conociendo el perfil del destino.

En la figura 2 del cuadro de dialogo de Ajustes de color de PS, podemos ver un ejemplo de Espacios de trabajo asignados para cada Modo de color, junto a las Normas de gestión de color y las Opciones de conversión, aplicables en cambios de modelos o si se detecta un espacio distinto al de trabajo.

Sistema de gestión de color (Control Management System o CMS)

Un CMS compara las diferencias entres los distintos espacios que usaremos y realiza los cambios necesarios para que los colores se conserven con la mayor homogeneidad posible en los diferentes dispositivos.

Una buena gestión de color persigue minimizar los cambios o evitar incluso que se produzcan, pensemos en la barbaridad que sería capturar en Adobe RGB, convertir con el programa de edición a sRGB si, finalmente, imprimimos sobre un dispositivo que admite ProPhoto RGB.

Con la gestión activa, Photoshop puede incrustar en la imagen tratada el Espacio de trabajo y detectar al abrir un archivo si tiene un espacio asociado y si éste coincide con el nuestro. Una imagen sin espacio incrustado no sabremos como descifrarla por lo que PS nos pedirá elegir uno para abrirla, pensemos que un archivo BMP no admite perfiles.
Algoritmos de conversión

Un Espacio de color se puede convertir a otro del mismo o distinto Modelo de color, usando Convertir en perfil de PS que se accede a través del menú de Edición del programa. En la figura 3 se muestran ambos casos, incluyendo una selección de un perfil de destino específico para una impresora (EPSON Stylus...).

En la adaptación de los colores para que entren en la gama del dispositivo de destino se precisa aplicar un algoritmo de conversión a elegir entre los disponibles: Perceptual, Saturación, Colorimétrico relativo y Colorimétrico absoluto (imagen izquierda de la figura 3), que produce resultados distintos al aplicar criterios diferentes.


ALGORITMO


DESCRIPCIÓN
Perceptual
Todos los colores se comprimen para que entren dentro del espacio de destino manteniendo la relación visual que existía originalmente entre ellos. Puede producir posibles disminuciones de saturación y es interesante cuando hay muchos colores fuera de gama. Es la estándar en el sector de impresión japonés
Saturación
Transforma solo los colores que no existen en el perfil de destino manteniendo la saturación aunque cambie su tonalidad. El objetivo es crear colores vivos a costa de la precisión
Colorimétrico relativo
Modifica todos los colores considerando los espacios del blanco del origen y destino. Los que están fuera de gama se cambian por los más parecidos de los existentes en el espacio de destino. Conserva más colores originales que el método Perceptual y es la opción estándar para la impresión en Europa y EEUU
Colorimétrico absoluto
Cambia solo los que están fuera de gama recortándolos. Se intenta mantener la precisión del color a expensas de las relaciones originales existentes. Es útil para una vista previa del efecto de la coloración del papel en los colores impresos

 ¿Quién determina los colores para la impresión?

Un color queda totalmente definido conociendo su valor y el perfil con el que se ha codificado. Así, en el modo RGB de PS, el color rojo puro se identifica en 24 bits con los valores RGB=(255,0,0), es decir, máximo valor en la componente roja y cero en las otras dos.

Cuando enviamos una imagen creada bajo un perfil a una impresora, ésta recibe los valores de las tonalidades que corresponden a cada píxel y por tanto podría determinar la proporción a usar de cada cartucho de color con independencia del tipo de papel. Esta situación sería ideal si todos los papeles respondieran igual pero no es así, sino que necesitamos una información adicional, perfil específico, para controlar los colores y corregir sus desigualdades.

Veamos seguidamente los dos métodos existentes para la adecuación de los colores, a saber, con el propio dispositivo de salida o mediante un programa de edición como por ejemplo PS.

La impresora controla los colores

Cuando se utiliza este método, que es más sencillo y no requiere de otros medios, se pueden obtener buenos resultados, presumiendo que la impresora conoce el Espacio de color del documento u archivo de imagen y tiene alguna referencia del papel a utilizar.

Como hemos visto en otros documentos, el driver del dispositivo suele incluir una relación de los mismos por lo que una situación óptima es emplear uno de la lista y si ello no es posible aplicar uno de respuesta similar.

Con la información del espacio de origen y del papel elegido, la máquina puede determinar la corrección de los colores necesaria, admitiendo que las variaciones del soporte y las tintas debidas al lote de fabricación o al tiempo de almacenamiento no varían sustancialmente los resultados.

Para empezar, se requiere desactivar la Gestión de color desde el dialogo de Imprimir del programa de edición PS con Administración de color: La impresora gestiona los colores (figura 4), así como comprobar la existencia del espacio de nuestro archivo entre los disponibles en el Modo de Color de la impresora. En caso de no existir, algunas impresoras solo admiten sRGB y lo normal es trabajar con uno más amplio, debemos convertir el documento de origen para adaptarlo, utilizando para ello una conversión de perfil (figura 3).

Como ya habremos podido entrever, es lógico utilizar en nuestro trabajo el espacio Adobe RGB por su amplitud, que proporciona una gama importante de colores, y porque lo contemplan muchos dispositivos (cámaras, monitores, impresoras...), siendo en la actualidad un estándar de calidad.
Continuaremos el proceso previo a imprimir indicando en el cuadro de dialogo Más opciones de la impresora que ésta debe realizar la gestión de color. Para ello, accedemos a través de Propiedades con el botón de Más Ajustes, activamos el chek de Calibración EPSON y seleccionamos entre las opciones de Modo la del espacio del documento, en nuestro caso Adobe RGB  (figura 5). Entre las opciones Gestión del Color se contemplan también PhotoEnhance (K) e ICM, que raramente utilizo.
El programa de edición controla los colores

El método anterior es muy básico y puede no reproducir fielmente los colores. Lo ideal es crear un perfil específico para cada combinación de impresora y papel, que contemple mejor las tolerancias de las tintas y soportes así como los pequeños desajustes del dispositivo de salida.

Para crearlo necesitamos un software y un dispositivo de calibración y perfilado, yo utilizo Colormunki de X-Rite que me proporciona buenos resultados. También podemos conseguir los perfiles a través de los propios fabricantes de papeles, sobre todo si éstos son de calidad, que los facilitan para muchas de las impresoras del mercado.

Para crear un perfil específico hay que seguir los pasos siguientes:

1.
Seleccionar en Propiedades de la impresora el Tipo papel adecuado, importante ya que tendremos que usar siempre el mismo tipo para el perfil creado, y desactivar en Más opciones su control de color, en nuestro caso activar la opción Desactivado (Sin ajuste de color)
2.
Imprimir unos parches creados por el software, sobre el papel que vamos a perfilar
3.
Tras un proceso de secado de varios minutos, leer manualmente con el calibrador los parches impresos

Los pasos 2 y 3 se realizan dos veces, una para un parche general y otra de perfeccionamiento (figura 6).
 Seguidamente, con la información capturada, el software creará automáticamente el perfil específico para el papel que hemos testeado.

Usar el perfil específico

Una vez disponible el perfil específico, obtenido por el método que sea, lo usaremos con el programa de edición. En el dialogo Imprimir de Photoshop (lado izquierdo de la figura 7) se selecciona Administración de color: Photoshop gestiona los colores con el Perfil de impresora que corresponda, Interpretación: Colorimétrico relativo, preferiblemente aunque  también pueden probarse los otros métodos y todo ello siempre con la opción activa de Compensación de punto negro; además se desactiva el control de color de la impresora repasando que los parámetros significativos concuerdan con los usados al crear el perfil (lado derecho de la figura 7).
Observar las copias

Las copias impresas hay que observarlas una vez transcurrido un tiempo de secado para que las tintas se estabilicen.

Lo mejor es usar una lámpara con una temperatura de color entre 5.000-5.500 ºK o, en su defecto, la luz natural del sol de mediodía. Pero si luego las vamos a exponer y las lámparas de la sala no cumplen dicha condición, la percepción de los colores cambiará.

Conclusiones

Una buena Gestión de color es vital y ello obliga a que todos los dispositivos estén calibrados. Lo ideal es usar, para la edición y almacenamiento del documento, un Espacio de color estándar que se admitido en el programa y el monitor; adaptándolo al soporte de salida solo en el momento de imprimir mediante un perfil específico, creado con un calibrador, y un algoritmo de interpretación acorde a nuestro objetivo.

© Jorge Lidiano.
Todos los derechos reservados sobre los textos e imágenes del presente documento, solo podrán ser utilizados con la autorización expresa de su autor

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