10 de septiembre de 2014

Fotografías. Erati hoy es vida

MARTES 20/10/2009, MADRUGÓN Y DESPLAZAMIENTO DE NAMPULA A NAMAPA, CAPITAL DE ERATI. PARADAS EN PUESTOS DE VENTA DE FRUTA. REUNIONES. DEJAR LAS MALETAS EN LA VIVIENDA DONDE NOS ALOJAREMOS.¡HOY EN NAMAPA HA ARRIBADO LA LUZ ELÉCTRICA! Y LOS GRUPOS ELECTRÓGENOS SE HAN APAGADO, JUBILÁNDOSE TRAS AÑOS DE TRABAJO. VISITA A LA ZONA Y PASEO POR UN POBLADO PRÓXIMO.

Ha amanecido temprano, el viaje es largo y queremos estrujar el día. Durante el trayecto nos cruzamos con gente que curiosea y nos saluda, también con carteles de Tudobom y Coca Cola.

Aún no ha trascurrido una hora cuando paramos el todoterreno junto a unos puestos de troncos y leña asentados en el arcén, que prestamente nos ofrecen sus frutas y verduras, sus legumbres y... ¡Cómo no! Los pequeños pollos campestres. En unos escasos diez minutos surgen algunos retratos, y otros encuadres más abstractos, mientras el conductor se entretiene en la loable misión de proveerse.

El viaje continua acompañado de imágenes tomadas con dificultad desde el vehículo, de las que pronto descubriré su escaso interés.

A mitad del trayecto, dos horas después de la salida, paramos a visitar una escuela tutelada por monjas españolas. Recorremos su recinto junto a los niños que se sorprenden, nos asedian y todos quieren salir en la foto. Clic, clic.., nuevas imágenes.

Imprevisiblemente, la visita es interrumpida cuando descubrimos, en un pozo situado junto a la alambrada, unos recipientes ordenados en fila que aguardan junto a sus dueños el turno para refrescarse. Niños y mujeres, vestidas con sus coloristas telas, charlan animosamente y sonríen en un acto de relación social junto al brocal. Solidariamente se sorprenden y nos sorprendemos.
  
Tras completar nuestro recorrido con las aulas, las cocinas y el comedor, la secretaria..., la fortuna nos socorre cuando nos ofrecen almorzar –huevos fritos, pan, fruta, leche-  y ¡No podemos negarnos! Es broma, accedemos gozosamente.

Continuamos camino hasta nuestro destino, allí nos esperan reuniones en el Centro de Salud y en el campamento de Medicus Mundi dónde nos alojaremos unos días. Conocemos a Domingos, el asistente local que mantiene la vivienda y además cocinará durante nuestra estancia.

La vida no es fácil en Mozambique, aunque el día que arribamos a Namapa lo fue un poco más por la luz naciente que prontamente alcanzaría e impregnaría esta ciudad. Sin embargo, las aldeas de la provincia aún deberán estoicamente padecer, algunos o muchos años más, la ausencia de este, para ellos, lujo tan anhelado.

Todavía falta el agua potable pero ésta tardará todavía más. Los barreños de la ducha y la cocina seguirán acompañándonos en la casa durante toda nuestra estancia, junto al caduco generador de gasoil que, de momento, es mejor atesorar.

Ciertamente, no es cómodo vivir en la zona de Erati, una de las más deprimidas del país. Pero no parece que ese día tan especial haya creado enorme jubilo entre la población, quizás aún no son cabalmente conscientes de su vital trascendencia.

La mayoría de la gente se resigna con lo que tiene y no aspira a mucho más, vive sin ansiedad ni estrés, sin planificar ni conceder importancia al futuro, solo importa el día a día ¡El presente! En Erati, ¡Hoy, es un sinónimo de vida! 

El día continúa con una visita a un poblado muy próximo a  

El día se agotará con las visitas a un centro médico, una escuela, a un mercado y a un río donde surgen muchas imágenes.

MIÉRCOLES 21/10/2009, SALIDA TEMPRANA, COMPRAR VÍVERES, DESPLAZAMIENTO A LA CIUDAD DE MEMBA, ANTIGUA COLONIA PORTUGUESA, EN LA COSTA. EN EL TRAYECTO VISITA A UNA ESCUELA, NOS INVITAN A UN ALMUERZO CON HUEVOS FRITOS ¡EXQUISITO!.

Nos levantamos al alba para desayunar y aprovechar al máximo este nuevo día. Los dos guías nos recogen y partimos a comprar víveres para compartir en la comida; al menos eso pensaba yo hasta que más tarde descubrí que los nuestros si lo eran y los de los nativos no, sospecho que actuó el ¡Instinto de supervivencia! 

Al llegar a Memba disfrutamos con los colores saturados del cielo y la arena de su extensa playa. Hay numerosos restos de conchas y caracolas, algunos en buen estado que invitan a rescatarlos para el recuerdo.

Se respira el silencio y la soledad, únicamente quebrados por una sola barquichuela afanada en sus labores de la pesca. Su lejanía, encubre sus ocupantes, pero es perfecta para crear imágenes de contraste componiendo con el agua cristalina y la arena de tonalidades oscuras.    

El olor y la brisa del mar me trasporta a mi ciudad, sobre todo en invierno. Desde muy pequeño siento la costa y no me imagino sobrevivir lejos de ella.

La mañana ha sido fugaz. Se acercan los niños pescadores con una caza sorprendente de la que destaca un enorme atún. Es la hora de comer y negociamos para que nos cocinen, en una choza próxima, algunas de las piezas recién capturadas.

¡Se nos antoja un auténtico festín! Y, ¡Memos mal! Pues me entero que los víveres compartidos son escasos y abundan los individuales que hemos costeado conjuntamente entre mi compañero y yo. La comida al final es abundante pero algo sosa, y nada parecido a lo que uno se imagina al recordar el fresco producto.


Después visitamos la ciudad y nos sorprenden los restos de las ruinosas mansiones -por su magnitud imaginamos el esplendoroso pasado de la época colonial- radicalmente abandonadas a su suerte y sometidas inexorablemente a la degradación del tiempo.
Continuará.....

La serie que a continuación se presenta corresponde a alguna de las imágenes que fueron tomadas en el año 2009 con motivo de una viaje a Mozambique con la ONG Medicus Mundi Alicante.

SI QUIERES VER LA SERIE MÁS CÓMODAMENTE CLICA SOBRE ALGUNA DE LAS IMÁGENES





© Jorge Lidiano.
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1 comentario:

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