26 de mayo de 2013

Fotografías. Sobre la sensualidad. El tiempo prolongado


... en esas excelentes obras cohabitan: el rumor continuo y controlado, concretado en un tono bajo latente e inapreciable que se repite constante e insistentemente en toda la serie; con la improvisación, la espontaneidad y la explosión caótica de las imágenes encontradas. No todo está dispuesto para el azar, al contrario, el autor medita y crea previamente los bocetos que regirán el origen y el destino del tiempo... (Extracto de una crítica de la exposición..)

La primera vez sucedió hace muchos años cuando un conocido fotógrafo, y para mí en aquel momento un referente a imitar, me sugirió que canalizara los esfuerzos más hacia las palabras y relaciones que hacia la misma obra; era más importante hablar más, que crear más. Todos hemos oído en alguna ocasión que 'una imagen vale más que mil palabras'. Y posiblemente es cierto, potencialmente transmitimos más información que con un grupo limitado de palabras;  pero en ciertos círculos ello no basta, es necesario adornarla de un discurso que, creado frecuentemente a posteriori, puede catapultarnos hacia el éxito o hundirnos en el fracaso.

Recientemente he repetido la experiencia cuando en el tramo final para solicitar una sala de exposiciones, tras superar varios peldaños, su director me indicó que aunque las imágenes interesaban por sí mismas, si quería elevarlas a la categoría de arte era necesario dotarlas de un discurso justificativo, ¡hay que ser filósofo o escritor además de artista! 

Pienso que en ocasiones es cierto, nos gusta descubrir algún motivo que nos permita valorar una creación, sobretodo cuando ésta no nos gusta o cuando somos incapaces de percibirla en su totalidad, ¡la creatividad verbal compensa favorablemente otras carencias!

Pero soy enérgico frente al mercantilismo al que nos someten algunas galerías o comisarios de arte, sobretodo cuando copan los recursos públicos para imponer a los autores que por interés o por amistad representan, eso sí, disfrazándolos de una excelente y siempre ininteligible dialéctica.

Voy a confesarme, el primer párrafo es una broma y está inspirado en una parrafada verbal oída recientemente en una exposición que actualmente puede verse en Alicante, en donde se justifica algo que soy incapaz de apreciar.

Aunque podría haber sido una realidad aplicable a muchos trabajos fotográficos, incluso al que os presento a continuación, lo cierto es que mi serie fue realizada sin tantas pretensiones, con el único estimulo de la estética y de las ganas de descubrir lo que nuestros ojos nunca serán capaces de congelar.
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© Jorge Lidiano.
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1 comentario:

  1. Estoy contigo en lo de que sobra palabrería que a veces solo vende humo, cuando tienes que explicar algo es que no llega. Una imagen desnuda desprovista de discurso cuando emociona y te "toca" no necesita nada mas. Menos es mas...
    Pero no deja de ser solo una opinión.
    Un saludo

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