30 de diciembre de 2012

Técnica fotográfica. Manejo de la cámara. El Objetivo

TÉCNICA FOTOGRÁFICA. MANEJO DE LA CÁMARA. EL OBJETIVO
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Fecha última modificación: 29/12/2012
Fecha creación:29/12/2012
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El OBJETIVO

Es el elemento encargado de recibir, redireccionar y transmitir la luz hacia el interior, evitando las reflexiones parásitas internas y encauzándola de modo que la imagen resulte lo más nítida y con el mejor contraste posible hacia el plano donde se sitúa el sensor o material sensible; por ello es la parte de la cámara que determina en gran medida la calidad de la imagen resultante.

En su versión más simple, el objetivo está constituido por una única lente, aunque también existen cámaras que no disponen de objetivo sino de un orificio pequeño, por ejemplo las estenopeicas.

El objetivo puede ser desmontable, normalmente en cámaras réflex (figura 1) o de óptica intercambiable, o también encontrase integrado en el propio cuerpo.

En los objetivos más complejos, se alcanzan configuraciones con varios grupos de lentes convergentes y divergentes con tratamiento para las reflexiones parásitas y corrección de aberraciones. Las lentes son normalmente pegadas con bálsamo de Canadá, que tiene el mismo índice de refracción en seco que el cristal, y el efecto resultante es que cada grupo trabaja como si fuera una única lente de estructura más compleja.

En su interior se aloja normalmente el diafragma (ver documento 'MANEJO DE LA CÁMARA. EL DIAFRAGMA') y en algunos de ellos también se incorpora el obturador que, en este supuesto, se denomina central en lugar del de cortinilla que se sitúa en el cuerpo de la cámara.

Aberraciones

Las aberraciones de los objetivos son el conjunto de defectos o distorsiones que producen sus lentes, entre las más conocidas podemos mencionar:


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Astigmatismo o incapacidad de enfocar líneas verticales y horizontales en el mismo plano focal o plano donde queda un objeto enfocado (la película o sensor en el caso de la fotografía) lo que origina imágenes deformadas
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Distorsión de barrilete con formas que adoptan una curvatura similar a la de un barril y que afectan en mayor medida a las zonas situadas en las partes exteriores de la imagen. Este defecto se aprecia más sobre objetos que presentan líneas verticales
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Distorsión de almohadón o acerico con efecto similar a la de barrilete pero con forma de acerico
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Cromática debida a la incapacidad de la lente para enfocar todos los colores sobre un mismo plano focal
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Esférica. Produce imágenes poco definidas debido a la mayor refracción de los rayos en la parte exterior de la lente que en su centro, por lo que no todos los rayos llegan con el mismo foco
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Curvatura de campo. Lo natural es que el foco se produzca sobre una superficie de forma semiesférica, sin embargo, debido a la planitud del material sensible los objetivos deben corregir la curvatura para enfocar en una superficie plana
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Coma. Un punto no se representa como tal, sino que es estirado con un resultado similar a una coma

Longitud focal
  
La longitud focal (f) es la distancia existente entre el centro óptico del objetivo y el punto focal donde se reúnen los rayos de luz que inciden en el objetivo (figura 2) y se mide en unidades de milímetro.

Con este número se relaciona al objetivo con el ángulo de visión abarcado en proporción inversa, es decir, a mayor longitud focal menor es el ángulo abarcado y viceversa.

Según el ángulo de visión, que a su vez se define como el ángulo más amplio que puede verse con un determinado objetivo, los objetivos se pueden clasificar en cuatro grandes grupos: angular, normal y teleobjetivo si la longitud focal es fija y objetivos zoom cuando esta última es variable.

Se entiende por objetivo angular, normal y teleobjetivo a aquél cuyo ángulo de visión es mayor, similar y menor respectivamente con relación al ángulo que ven nuestros ojos, o dicho de otra forma, los objetivos con un valor de longitud focal inferior a la normal se denominan angulares y con uno superior teleobjetivos.

Por tanto, en un objetivo angular, se registra una mayor cantidad de imagen que con un teleobjetivo y, en consecuencia, los objetos son de tamaño más pequeño y más grande respectivamente.

Como el plano donde se debe enfocar no varía en las cámaras (película, sensor), el cambio de  la distancia focal en los objetivos zoom se consigue al variar la posición relativa de algunos elementos de su interior. Para esta operación estos objetivos pueden disponer de un mando único para el enfoque y la selección de la distancia focal o de dos mandos independientes.

Rango de un zoom

Se entiende como rango de un zoom a la relación entre su máxima y mínima distancia focal, cuanto mayor es esta relación mayor es la dificultad tecnológica y el precio. Los rangos, referenciados a un sensor full frame o a un negativo de 35 mm, normalmente van desde angular a angular (10-35 mm), de angular a normal (28-50 mm), de angular a tele moderado (35-90 mm), de normal a tele (50-135 mm) y de tele moderado a tele largo (70-200 mm).

Existen algunos objetivos especiales como los que tienen la capacidad de proporcionar una ampliación a tamaño real en una de sus posiciones denominados objetivos macro o de acercamiento, los objetivos descentrable, los que incorporan un flash anular para uso en medicina u otras disciplinas científica...

Como regla nemotécnica, se puede determinar de una forma sencilla, que la longitud focal que corresponde al objetivo normal es aproximadamente la longitud de la diagonal del fotograma.

Así, para una cámara de formato 35 mm o sensor equivalente, el objetivo normal resulta ser aquél cuya longitud focal está entre 45-55 mm mientras, que para una cámara de formato 6x6 cm el objetivo estándar es aproximadamente 75-80 mm.

Una posible escala, de nuevo para el formato de 35 mm o sensor equivalente, de objetivos ordenados de menor a mayor longitud focal, o lo que es lo mismo de angular a teleobjetivo, en la que se ha resaltado en negrita el objetivo normal, es la siguiente: 

16, 21, 24, 28, 35, 50, 90, 105, 135, 250, 300, 600, 1200 mm.

La calidad de un objetivo viene muchas veces relacionada con su nitidez. A este respecto conviene conocer que se denomina círculo de confusión (ver documento sobre el diafragma anteriormente referido) al disco de luz que produce un objetivo cuando un punto no está perfectamente enfocado y que el ojo no es capaz de distinguir en la copia, a nivel práctico, aquellos círculos de diámetros inferiores a 0’2 mm.

Abertura máxima

La abertura máxima de un objetivo es la mayor abertura posible para el diafragma. Viene indicada como, por ejemplo, f/2,8 o 1:2,8 sobre el propio elemento. En los objetivos zoom no tiene porqué ser la misma para todo el rango de distancias focales, por lo que es frecuente encontrarnos una mayor en la posición angular que en la de teleobjetivo, la razón es que la misma abertura en un tele requiere un diámetro mayor (ver documento referido al diafragma).

¿Cómo elegir un objetivo?

Por desgracia para no equivocarse o equivocarse poco el precio es un factor muy determinante y cuanto más caro mejor es el objetivo. No obstante las cuestiones a considerar más importantes en el momento de elegir un objetivo son las siguientes:

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Material constructivo: metal, plástico...; los mejores objetivos suelen pesar más
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Estanqueidad. Muy importante si tomamos fotos en ambientes húmedos, próximos al mar...
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Abertura máxima. A mayor abertura se requiere un mejor diseño y tamaño de lentes y por lo general los objetivos son mejores
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Tipo de focal: fija o variable (zoom). Las focales variables conllevan una importante pérdida de calidad, si se elige un objetivo zoom mejor que tenga un rango de distancias focales corto, por ejemplo, x4; los objetivos de rango muy amplio como x10 son muy cómodos pero generalmente de baja calidad
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La definición y el contraste, que dependen del diseño, cantidad, tratamiento y calidad óptica de las lentes; de los mecanismos de corrección de aberraciones; del comportamiento lineal frente a las distintas frecuencias del espectro visible, de la eliminación de las reflexiones y difracciones internas, etc.; que afectan a la nitidez final obtenida
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22 de diciembre de 2012

Vídeo tutorial técnica fotográfica. Acción para convertir a JPG en Photoshop

VÍDEO TUTORIAL TÉCNICA FOTOGRÁFICA. ACCIÓN PARA CONVERTIR A JPG EN PHOTOSHOP
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Fecha última modificación: 22/12/2012
Fecha creación:22/12/2012
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Este es un vídeo tutorial para aprender a crear una Acción muy sencilla en Photoshop y,  además, convertir una fotografía a formato JPG cambiándola de tamaño.



Hay que considerar:

1.
Si la fotografía tiene menos de 720 px de alto el algoritmo empleado no es el adecuado
2.
Si queremos que la acción convierta a 8 bits debemos partir de una imagen a 16 bits para crear el comando. El hecho de convertir es porque en versiones antiguas de Photoshop no se puede guardar la imagen en JPG si no es de 8 bits.
3.
Si observamos un tamaño muy pequeño en la imagen esto es porque la resolución es alta y solamente tiene importancia a la hora de imprimir (los mismos píxeles a resolución alta da un tamaño de documento más pequeño que con una resolución baja), los píxeles son los que hemos determinado al especificar la altura
4.
Los píxeles resultantes de ancho son los resultantes para mantener la proporción original
5.
No es necesario acoplar la imagen
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17 de diciembre de 2012

Técnica fotográfica. Manejo de la cámara. El diafragma

TÉCNICA FOTOGRÁFICA. MANEJO DE LA CÁMARA. EL DIAFRAGMA
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Fecha última modificación: 16/12/2012
Fecha creación:16/12/2012
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El DIAFRAGMA
   
Muchas de las cámaras actuales, excepto las más básicas, disponen de dos maneras de control sobre la cantidad de luz que entra a través del objetivo, una de ellas es el tiempo de exposición, que se controla mediante un dispositivo mecánico o electrónico denominado obturador (ver el documento 'MANEJO DE LA CÁMARA. EL OBTURADOR'), y la otra la abertura del diafragma. Existe un tercer parámetro, denominado sensibilidad, que es necesario para establecer de forma unívoca el valor de las variables anteriores para una determinada exposición.

El diafragma es básicamente un agujero cuyo diámetro variable permite una mayor o menor entrada de luz hacia el material sensible. Se encuentra normalmente alojado entre las lentes del objetivo y dispuesto de manera que pueda bloquear la entrada de la luz. En casi todas las cámaras el diafragma más extendido se denomina de iris y consiste en un dispositivo de cuchillas con una forma de agujero poligonal de tamaño variable (hexagonal en las figuras 1 y 2), muy próximo a un círculo. En algunas cámaras antiguas se realizaba con una placa con varios agujeros fijos de distintos tamaños, entre los que se podía elegir uno.

Con independencia del tipo de diafragma utilizado lo importante es que, durante el tiempo que dura la exposición, la cantidad de luz que se registra sobre el material sensible (negativo, sensor, etc.) está relacionada con el tamaño del agujero, y que ese valor se identifica como la abertura del diafragma. En un mismo tiempo, evidentemente, con un tamaño mayor entrará más luz que con uno menor; sin embargo la abertura toma un valor menor con un tamaño mayor y viceversa, lo que puede resultar al principio algo lioso.

Por otro lado, con el diafragma no sólo ejercemos la función, al igual que con el obturador, de control de la exposición, sino que también intervenimos sobre la profundidad de campo, es decir, sobre el rango de distancias (campo) en las que se aprecian los objetos enfocados. Por ello la selección de un valor determinado de abertura implica un compromiso entre ambas funciones que, en ocasiones, resulta de difícil resolución.

El diafragma como elemento de control de la exposición

El control sobre la exposición requerida por una escena, nos permite adaptarla a las características óptimas del material sensible y en consecuencia nos facilita la obtención de una imagen correctamente expuesta, evitando la subexposición o sobreexposición.

El valor o abertura del diafragma (muchas veces los fotógrafos se refieren al valor de la abertura como al diafragma), que designaré con un número n -aunque se denomina normalmente como número f pero prefiero no confundirlo con la longitud focal que también es f- resulta ser una relación directamente proporcional a la longitud focal o distancia focal del objetivo e inversa al diámetro de la abertura, es decir:

n=f/d, siendo f la longitud focal y d el diámetro de la abertura

Este número n es muy importante puesto que integra en un solo valor la longitud focal y el diámetro de la abertura y nos permite rápidamente efectuar cálculos. Si por ejemplo, n fuera la unidad, el diámetro y la longitud focal serían iguales, es decir, para un 50 mm de focal, el diámetro de agujero tendría que ser 5 cm.

Una escala habitual de aberturas en la que entre dos valores consecutivos existe un factor constante, en términos de cantidad de luz transmitida a través del agujero, del doble o la mitad, es la siguiente:

f/1,4; f/2; f/2,8; f/4; f/5,6; f/8; f/11; f/16; f/22; f/32; f/45; f/64;

El valor n sería el número 1,4; 2; etc. pero cuando nos referimos a la abertura normalmente siempre se escribe como f/n, aunque para mí estrictamente significa el diámetro.

La relación de un valor de la escala representada con su anterior o con el siguiente, en cuanto a la cantidad de luz trasmitida a través del objetivo, es de la mitad o del doble respectivamente, diferencia de un paso de exposición (ver documento referido anteriormente relativo al obturador). Por tanto, la abertura f/22 deja pasar la mitad de luz que la abertura f/16 y el doble que f/32, y el número mayor f/64, debido a la relación inversa, corresponde con la abertura más pequeña y coincide físicamente con el menor tamaño posible para el agujero del dispositivo.

Resumiendo, la diferencia de un valor con su anterior o posterior equivale a un paso de exposición y cada una de las aberturas con relación a la anterior (según orden en la escala de izquierda a derecha) tiene un menor diámetro y por tanto permite capturar menos luz. La escala establecida lo ha sido con el objeto de mantener esa relación de cantidades de luz pero, en la mayoría de las cámaras, también existen valores intermedios que se corresponden con diferencias menores a un paso de exposición, por ejemplo de ⅓, ½, etc.

Se puede observar que el valor de los números resultantes ...11, 16, 22... no son entre ellos la mitad ni el doble como hemos apuntado al referirnos a la cantidad de luz, el motivo lo argumentaremos más adelante.

Se entiende como la luminosidad de un objetivo al valor de su máxima abertura, por lo que un objetivo con abertura máxima de f/2 es más luminoso que uno de f/2’8. En los objetivos zoom normalmente no se mantiene la máxima luminosidad en todas las longitudes focales permitidas, sino que en la posición de teleobjetivo la luminosidad suele ser menor que en la de angular. Dado que una luminosidad alta implica diámetros de abertura grandes y por tanto lentes de mayor tamaño y coste, se trata por tanto de un parámetro que define la calidad de un objetivo.
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Relación entre cantidad de luz entre valores de abertura diafragma

Para los que les pueda interesar vamos a demostrar la relación de cantidad de luz que existe entre 2 valores de de la escala de aberturas del diafragma.

Como hemos visto anteriormente, para una determinada longitud focal (f) de un objetivo se puede establecer una relación entre el diámetro del círculo de la abertura y el valor con el que se designa mediante una relación inversamente proporcional, es decir:

d=f/n; siendo d el diámetro, f la longitud focal y n el valor de la abertura

A partir de la fórmula podemos deducir cual es la relación en cantidad de luz entre 2 valores de abertura como por ejemplo f/16 y f/32.

Para ello se considera que la abertura del diafragma tiene una forma muy aproximada a un círculo, por lo que el área resultante es conocida en función de su radio o su diámetro:

Área del círculo = π.r² = π.(d/2)² = π.d² /4

Si designamos como d1 al diámetro para abertura f/16 y como d2 para la abertura f/32, quedaría para una misma distancia focal las relaciones d1=f/16 y d2=f/32, y en consecuencia se deduce que d1=2.d2 y en términos de área resulta:

a1 = π.d1²/4 = π.(2.d2)²/4 = 4.π.d2²/4 = 4.(π.d2²/4) = 4.a2

Se ha demostrado que de 16 a 32 el área se divide por 4 y como la cantidad de luz está relacionada directamente con la sección de transmisión podemos afirmar que se reducirá en un factor de 4 la cantidad la luz que atraviesa dicha área y que entre las aberturas 16 y 32 existen dos pasos de exposición. Si aplicamos el mismo desarrollo a dos valores de la escala consecutivos podemos comprobar que su relación es del doble o la mitad.
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El valor de exposición

Considerando que el obturador es también un dispositivo de control sobre la cantidad de luz, el uso conjunto con el diafragma nos proporciona un mayor grado libertad, al permitirnos establecer varias combinaciones que producen como resultado la misma transferencia de luz. Por ejemplo, los pares f/8-1/60”, f/11-1/30” o f/5’6-1/125” son totalmente equivalentes en los términos indicados; estas combinaciones pueden verse en algunos objetivos de gama alta como el mostrado en la figura 3 (rectángulo amarillo).

A estos emparejamientos se les puede referir con un sólo valor que se denomina valor de exposición (VE en adelante) o exposure value en inglés (EV) que presenta las ventajas de:

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Es único para una determinada cantidad de luz e identifica múltiples combinaciones de abertura y velocidad
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Es independiente de la sensibilidad (en otros documentos se explica el significado del término)

Por ejemplo VE5 equivale siempre a f/4-1/2” u otra combinación equivalente, independientemente de si la medición se realiza a 100 ISO o 200 ISO. Esto no nos debe confundir con que si medimos una escena a 100 ISO nos dará como resultado un VE que será distinto y menor que si la medición la realizamos a 200 ISO, o dicho de otro modo, con un ajuste de sensibilidad determinado el VE medido sobre una escena en nuestra cámara o exposímetro de mano es diferente del que obtenemos al colocar otro valor distinto en el selector de sensibilidad.

Un incremento de una unidad en el VE implica la mitad de transferencia de luz, es decir, VE12 corresponde a f/5’6-1/125” y VE13 a f/5’6-1/250”, y se corresponde con un paso de exposición.

Un VE grande indica la existencia de una mayor intensidad luminosa en la escena y por tanto, para una correcta exposición, es compensada por nuestro exposímetro con valores que producen una menor transferencia de luz. Por ejemplo, VE0 se corresponde con f/16-4 minutos mientras que un VE18 se corresponde con f/16-1/1000” (una milésima de segundo). Como referencia de rangos el exposímetro de mano LUNA-PRO F de GOSSEN (figura 4) presenta una escala de valores VE desde –8 hasta 24 con ⅓ de precisión, con lo que cubre un enorme abanico de luminosidades.

Aunque no es normal disponer de una escala de VE en un objetivo, con el mostrado en la figura 3 sí existe una escala de color naranja, situada a la derecha del rectángulo amarillo, que nos indica los valores VE posibles para el mismo, aunque algunos de ellos, VE2 y VE3, sólo son alcanzables en la posición B (bulb).

Es obvio indicar que, para cada intensidad luminosa de una escena y sensibilidad determinada, el valor VE que produce una correcta exposición es sólo uno, o lo que es lo mismo, una correcta exposición implica un único valor VE. No obstante, el material sensible admite cierta tolerancia a la exposición, aunque la desviación con relación al valor VE perfecto casi siempre implica una pérdida de calidad y solamente suele ser admisible, sin superar la tolerancia, con escenas de contraste bajo.

El diafragma como elemento de control de la profundidad de campo

La otra función del diafragma consiste en establecer la profundidad de campo, es decir, el rango de distancias en las que los objetos resultan enfocados.

A este respecto se debe conocer que las aberturas de diafragma pequeñas o de número n mayor proporcionan una mayor profundidad de campo que los diafragmas grandes o con un número n menor lo cual implica que, llevado a un extremo, un hipotético objetivo con un valor n próximo al infinito (∞) enfocaría todos los planos de cualquier imagen.


En la figura 5 se muestra como resultan enfocados los puntos P0, P1 y P2 según la abertura del diafragma. Se observa que el diámetro d1 es mayor que el d2 por lo que, sobre el plano de la película, el punto P1 es representado más desenfocado que el P2 (más alejado del material sensible). Con ello, se ha comprobado que un diafragma más cerrado produce una mayor profundidad de campo, esto no se debe asociar con la máxima calidad o rendimiento óptimo de un objetivo, de hecho ésta se consigue con aberturas  intermedias o entre 3-4 pasos de la máxima abertura del objetivo.

Parece lógico pensar que el sujeto principal deba situarse en el lugar de máximo enfoque dentro de la profundidad de campo o lo que es lo mismo, que el enfoque se debe realizar siempre sobre el sujeto principal. Sin embargo, esta forma de proceder, provoca en ocasiones la pérdida de enfoque sobre otros objetos que también pueden ser de nuestro interés y que podrían también quedar enfocados; sobre todo en aquellos supuestos en los que el sujeto principal está situado en los extremos de la escala de distancias, como por ejemplo en el infinito. Con el enfoque realizado para la escena de la figura 6 sólo queda nítido el pie que está situado a la mayor distancia posible de la toma; sin embargo, con ese enfoque -que por otro lado puede ser debido a una decisión consciente- hemos perdido la posibilidad de obtener los planos anteriores también enfocados.

Círculo de confusión

En realidad, cuando se enfoca una escena sólo quedan realmente enfocados todos aquellos objetos situados exactamente a la misma distancia (sobre un mismo plano,); pero, nuestros ojos no son capaces de distinguir pequeñas diferencias de enfoque de otros objetos próximos aunque realmente no están enfocados.

Sean, por ejemplo, tres puntos de la escena P1, P0 y P2 (figura 7) situados a diferentes distancias L.

Para una determinada longitud focal y diámetro (d) de abertura del diafragma, el enfoque se produce sobre los puntos P1r, P0r y P2r si hemos colocado la distancia de enfoque de nuestro objetivo en L0.

Los puntos P1 y P2 se registran en el plano de la película o sensor como un disco de diámetro d1 y d2. Si este disco es menor que el denominado círculo de confusión (tolerancia al desenfoque), nuestros ojos lo aprecian como un punto por lo que se puede decir que  P1 y P2 están visualmente enfocados.

Existen varios criterios para definir el diámetro máximo del círculo de confusión, uno en base a la longitud focal del objetivo normal, por lo que para una película de 35 mm quedaría:

d (diámetro del círculo confusión en mm) = f objetivo normal/1000 = 50 mm/1000 = 0,05 mm

Y el otro es el aplicado por Carl Zeiss que es más estricto:

d = diagonal película/1730; por lo que resulta d = 0,025 mm para 35 mm

Distancia hiperfocal

Para un determinado diafragma existe una distancia, denominada hiperfocal, con la que se consigue la máxima profundidad de campo posible si el enfoque se realiza sobre la misma y ésta no tiene porque coincidir necesariamente con la distancia de enfoque correspondiente a la del sujeto principal de la escena a fotografiar.

La distancia hiperfocal es la distancia mínima a la que se debe situar el centro del enfoque que, con un determinado valor de abertura de diafragma, produce la máxima profundidad de campo, o dicho de otra manera, la distancia mínima con el enfoque en el infinito a la que un punto es apreciado todavía por el ojo como un punto y no como un disco.

En la figura 8 se representa el caso de un enfoque sobre un punto situado en el infinito (punto naranja), con este supuesto la distancia hiperfocal es L2 si se cumple que el diámetro d2 es el máximo admisible para el círculo de confusión.

Se puede comprobar que cuando se sitúa el infinito en un extremo de la zona enfocada para una determinada abertura de diafragma, se obtiene la máxima profundidad de campo posible con ese valor, por lo que la posición de enfoque se corresponde con la hiperfocal.

La definición y el esquema óptico pueden resultarnos complicados para entender cómo obtener la distancia hiperfocal; pero si lo analizamos a nivel práctico sobre la escala de un objetivo de 50 mm (angular) de formato 6x6 cm para un diafragma f/22 y situamos en el enfoque en el infinito vemos que la profundidad de enfoque alcanza desde 2,5 m al infinito (figura 9) con ello descubrimos que la hiperfocal es esa distancia mínima de 2,5 m a partir de la cual todo está enfocado. Ahora, si situamos la posición de enfoque en 2,5 m la profundidad de campo obtenida es desde 1,25 m (media distancia hiperfocal) hasta el infinito (figura 10), máxima para el diafragma elegido.

Es evidente que para utilizar el enfoque sobre la hiperfocal, en una escena real, también debe comprobarse que el sujeto principal queda situado dentro de la profundidad de campo obtenida. Y como el enfoque no sólo se obtiene sobre el sujeto principal, sino que por delante y por detrás del mismo aparecen otros planos enfocados, debemos valorar cuales son los objetos que nos interesa registrar con nitidez para determinar el punto correcto del enfoque.

Por detrás de la distancia de enfoque, el rango de profundidad de campo obtenido es mayor que por delante, como podemos comprobar con la figura 10, donde vemos claramente que para una abertura f/16 el campo de enfoque hacia adelante llega aproximadamente a 1,5 m (diferencia de 1 m respecto a la distancia de enfoque de 2,5 m), mientras que por detrás alcanza hasta los 8 m.

En algunas cámaras, normalmente de tipo réflex de un objetivo, el efecto de la profundidad de campo puede verse a través del visor mediante un pulsador que cierra el diafragma al valor seleccionado, en otras se indica con una escala sobre el objetivo o con una escala luminosa en el interior del visor lo que nos obliga a estimar los resultados y en otras, simplemente, no existe ninguna indicación.

Aplicación principal del diafragma

Cuando medimos la exposición el fotómetro de la cámara nos proporciona una serie de combinaciones de tiempo de exposición y abertura del diafragma válidas para la exposición correcta. La decisión sobre un par de valores entre los posibles supone siempre un compromiso, y en muchas ocasiones tendremos que priorizar un parámetro sobre el otro para determinar el valor de ambos; lo que puede obligarnos a perder profundidad de campo o a tolerar el movimiento en  alguna parte de la imagen.

Generalmente, si el tiempo de exposición para una determinada toma es poco relevante como para una escena estática y con la cámara sobre un trípode, la abertura del diafragma se utilizará para controlar la profundidad de campo. A este respecto, puede interesarnos que en un paisaje quede totalmente enfocado desde el primer al último plano y, sin embargo, para un retrato puede resultar más interesante si lo despegamos desenfocando el fondo.

En situaciones donde la excesiva cantidad de luz nos obliga a una velocidad elevada y una abertura del diafragma muy cerrada -cuando en realidad deseamos poca profundidad de campo-, sólo podremos bajar la sensibilidad o utilizar filtros para reducir la luz transmitida (densidad neutra, polarizadores, de colores para blanco y negro...).

Aunque un diafragma más cerrado produce una mayor profundidad de campo, esto no se debe asociar con la máxima calidad o rendimiento óptimo de un objetivo (denominado también punto dulce), debido a las aberraciones, las limitaciones en diseño o construcción, las difracciones y las reflexiones internas. De hecho, la mejor nitidez para la mayor parte de los objetivos se consigue con aberturas intermedias o entre 3-4 pasos de la máxima abertura del objetivo, siendo este valor una característica propia para cada objetivo. Con ópticas antiguas se aconsejaba utilizar preferiblemente entre f/8 y f/11 con lo que además era buena la profundidad de campo conseguida, pero con los objetivos más recientes se ha mejorado bastante ese aspecto sobretodo con lo de coste más elevado.

Yo prefiero trabajar con la cámara en la posición de prioridad de abertura, por lo que selecciono la abertura del diafragma para la profundidad de campo que me interesa. Solamente utilizo un valor no deseado si la velocidad resultante es tan baja que sería imposible conseguir algo de nitidez en la toma.

Además me gusta 'abusar' de las velocidades bajas ya que me permiten efectos donde se mezclan zonas estáticas y movidas, que para mí dan mucha calidez y vida a la imagen sobre todo cuando interviene el elemento humano.

Consejos para los que se inician en la fotografía respecto al diafragma

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Utilizar cuando sea posible un diafragma medio f/5,6; f/8 o f11 para mejor calidad de imagen
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Si hay poca luz abrir el diafragma (poner un número bajo), por ejemplo, a f/4 o más abierto
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Si hay mucha luz cerrar el diafragma (poner un número alto), por ejemplo, a f/16 o más cerrado
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Con los retratos de primeros planos utilizar un diafragma abierto para separar la persona del fondo
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En paisajes utilizar diafragmas cerrados y preferiblemente usar trípode
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Con velocidades bajas no utilizar diafragmas pequeños, ya que la foto podría salir movida
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© Jorge Lidiano.
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7 de diciembre de 2012

Fotografías. Retratos en Mozambique

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Una pequeña selección entre más del centenar de retratos que pude tomar en Mozambique; y que complementa aquellos que ya habéis podido contemplar en las series ‘El Carmelo un hospital para la esperanza’ y ‘ERATI hoy es vida’.

Los retratos han sido tomados en Chokwe (hospital y ciudad) y en la zona de Erati (entorno rural). 

Como en este blog, además de fotografías, tratamos también de técnica, en esta ocasión como ejemplo de otros tratamientos, me he decidido por desaturar un poco y ennegrecer algunas de las imágenes.
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© Jorge Lidiano.
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5 de diciembre de 2012

Técnica fotográfica. Manejo de la cámara. El obturador

TÉCNICA FOTOGRÁFICA. MANEJO DE LA CÁMARA. EL OBTURADOR
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Fecha última modificación: 06/12/2012
Fecha creación:06/12/2012
Versión: 1.0

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Iniciación - Bajo - Medio - Alto – Avanzado

EL OBTURADOR
    
Muchas de las cámaras actuales, excepto las más básicas, disponen de dos maneras de control sobre la cantidad de luz que entra a través del objetivo, una de ellas es el tiempo de exposición, que se controla mediante un dispositivo mecánico o electrónico denominado obturador, y la otra la abertura del diafragma (ver documento ‘MANEJO DE LA CÁMARA. EL DIAFRAGMA’). Existe un tercer parámetro, denominado sensibilidad, que es necesario para establecer de forma unívoca el valor de las variables anteriores para una determinada exposición.

En casi todas las cámaras del pasado y en algunas de las actuales, el obturador es un dispositivo similar a un mecanismo de relojería, con unas laminas móviles que se desplazan para abrirse y cerrase dejando libre la entrada de luz desde el objetivo hasta el elemento de registro de la imagen. El tiempo que estas láminas permanecen abiertas es el tiempo de exposición y se expresa en términos de segundos y fracciones de segundo.

Los dos tipos más habituales de obturadores han sido:

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De cortinilla o plano focal, utilizado principalmente en las cámaras de 35 mm. En este tipo de obturador el desplazamiento del dispositivo de apertura se realiza en paralelo al plano de la película mediante un movimiento horizontal o vertical. No siempre el elemento de apertura tiene una forma plana sino que existen algunas excepciones, como lo son las cámaras panorámicas por desplazamiento del objetivo, en las cuales se realiza un barrido que adopta la misma forma del fotograma a exponer, es decir la de un arco que mantiene el paralelismo entre lentes y zona del fotograma que es expuesta en un determinado instante
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Obturador central, situado normalmente en el objetivo de la cámara y muy frecuente en cámaras de formato grande y medio. La apertura del obturador se realiza al igual que en el caso anterior en paralelo con la película pero en este caso con desplazamiento diametral

Con independencia del tipo de obturador utilizado, lo importante es que durante el tiempo de exposición se recibe la luz sobre el material sensible (negativo, sensor, etc.), o dicho de otro modo más exacto para las más recientes tecnologías, se registra la luz transmitida a través del objetivo.

Como un tiempo corto lleva implícito una mayor rapidez del movimiento del dispositivo, en fotografía está prácticamente extendido utilizar también el término velocidad de obturación para referirse en algunos casos a ese mismo tiempo (mal expresado) o a su inversa (para mí es más exacto); por lo que, un tiempo pequeño como una milésimo de segundo (1/1000") se corresponde con una velocidad alta (1000). En adelante usaremos, según convenga, tiempo o velocidad para referirnos a la rapidez de la exposición.

Por otro lado, con la velocidad no sólo ejercemos la función de control de la luz, sino que también intervenimos sobre el grado de movimiento registrado.

El obturador como elemento de control de la exposición

El obturador, confirmando lo expuesto anteriormente, es un dispositivo o que nos permite realizar la función de regular la cantidad de luz mediante el control del tiempo de apertura y, en consecuencia, conseguir que las fotografías queden bien expuestas.

A continuación se muestra una escala muy extendida de tiempos, ordenada de menor a mayor velocidad, en la que se cumple que entre dos valores consecutivos se mantienen un factor constante (doble o mitad), exceptuando para la posición B:

B (bulb), 1”, 1/2”, 1/4”, 1/8”, 1/15”, 1/30”, 1/60”, 1/125”, 1/250”, 1/500”, 1/1000”...

La posición B (bulb) indica una exposición continua o permanente, es decir, el obturador siempre permanecerá abierto mientras se mantenga apretado el disparador.

En fotografía es habitual y lógico que las escalas hayan sido creadas con una relación entre los valores consecutivos, en términos de cantidad de luz, del doble o de la mitad. En adelante, con el fin de establecer un criterio y un lenguaje común de entendimiento, nos referiremos a la diferencia mencionada denominándola con el término de paso o punto de exposición, es decir, un paso de exposición implica un factor de dos en cuanto a cantidad de luz transferida y dos pasos un factor de 4.

Por tanto, la diferencia de un valor con su anterior o posterior equivale a un paso de exposición y cada una de las velocidades con relación a la anterior (según orden en la escala de izquierda a derecha) es más rápida y por tanto permite capturar menos luz.

En algunas cámaras antiguas encontramos otras velocidades como 1/25”, 1/50” y en otras actuales, sobre todo en aquellas que son controladas electrónicamente, se puede disponer de velocidades intermedias equivalentes a fracciones de un paso de exposición, de velocidades rápidas que alcanzan y superan 1/4000” y de velocidades de exposición lentas con valores de decenas y centenas de segundos.

Si con un fotómetro o exposímetro manual o con el interno de la cámara realizamos una medición de luz, ésta nos devuelve una pareja de valores que determinan una exposición correcta: uno correspondiente al tiempo de exposición y otro a la abertura del diafragma. Pero existen otras combinaciones que permiten la entrada de la misma cantidad de luz, basta con corregir la variación en un parámetro actuando sobre el otro, es decir, si elijo un tiempo más corto puedo compensarlo con una mayor abertura, por ejemplo, la combinación de 1/60” con f/11 equivale a 1/125” y f/8. Pero como las combinaciones siempre van asociadas con una sensibilidad cambiando esta última obtendremos otras posibles; en este punto uno puede pensar que siempre es factible conseguir la combinación deseada pero... ¡las posibilidades de elegir sensibilidad no son infinitas!, o dicho de otro modo existen otros inconvenientes cuando los valores de sensibilidad son altos o son bajos.

El obturador como elemento de control del grado de movimiento registrado

El obturador es, además, un elemento de control sobre el grado de movimiento del sujeto y nos permite, en función de la velocidad de la toma elegida, determinar cómo quedará este movimiento registrado.

Con él se captura el movimiento de forma bien distinta a la percibida por nuestro ojo, ya que, dependiendo de su velocidad, podemos: congelar el movimiento o registrarlo de forma borrosa, hacer que las imágenes sean irreconocibles o, incluso, que desaparezcan de la escena; mientras que el ojo es incapaz de separar momentos individuales de un motivo en movimiento y no puede hacer más que constatar su existencia.

Una velocidad suficientemente alta permite registrar con nitidez el movimiento y, al contrario, una baja puede provocar contornos borrosos y fundir partes diferentes de la escena ocasionando imágenes imprecisas.

Con el obturador se abre, por tanto, un enorme abanico de posibilidades creativas para el fotógrafo, que le permitirán sobrepasar algunas normas y adaptar la estética de sus imágenes al concepto que pretenda desarrollar y en definitiva transmitir a los observadores.

En la fotografía de la figura 1 podemos comprobar que, para una determinada velocidad, unas partes del sujeto pueden quedan registradas como estáticas y sin embargo otras con un cierto grado de movimiento. Ésta combinación puede resultar muy interesante en imágenes donde se quiera transmitir una sensación de dinamismo.

Aplicación principal del obturador

Cuando medimos la exposición el fotómetro de la cámara nos proporciona una serie de combinaciones de tiempo de exposición y abertura del diafragma válidas para la exposición correcta. La decisión sobre un par de valores entre los posibles supone siempre un compromiso, y en muchas ocasiones tendremos que priorizar un parámetro sobre el otro para determinar el valor de ambos; lo que puede obligarnos a perder profundidad de campo o a tolerar el movimiento en  alguna parte de la imagen.

Generalmente, si la abertura para una determinada toma es poco relevante, el tiempo de exposición se utiliza para evitar que la imagen resulte movida (ver forma correcta de sujeción en el documento ‘MANEJO DE LA CÁMARA’).

En el supuesto anterior, para exponer a pulso y evitar la trepidación, deben utilizarse tiempos cortos (normalmente se entiende como tales a los inferiores a 1/60") o dicho de otro modo velocidades altas (el dispositivo se desplaza con mayor rapidez para que la duración temporal de la apertura sea menor). Con un formato equivalente a un 35 mm, se ha usado como regla general para evitar que la inestabilidad de nuestro cuerpo afecte a la imagen, utilizar como velocidad de referencia la longitud focal del objetivo, es decir, si exponemos con un 100 mm deberemos usar como mínimo 1/100"; aunque esta regla no es válida para todas las personas. Con sujetos en movimiento, a esa velocidad mínima de partida, se le debe aplicar una corrección extra para contrarrestar la del propio sujeto fotografiado. Por ejemplo, para congelar totalmente la imagen de una toma lateral de un vehículo en movimiento con un  100 mm seguramente necesitaremos un tiempo inferior a 1/1000”.

Con un sujeto estático podremos utilizar cualquier velocidad si empleamos como apoyo para la cámara un trípode u otra superficie sólida e inmóvil. 

Como referencia de velocidades para congelar el movimiento, considerando un desplazamiento del sujeto transversal y que la cámara está totalmente estable, podemos fijar lo siguiente:

Movimiento lento: persona caminando:
1/60” – 1/125”
Movimiento rápido: deportes, persona corriendo:
1/250” – 1/500”
Movimiento muy rápido: vehículos:
> 1/1000”

La tabla anterior es aplicable para un el objetivo normal (50 mm para el formato de negativo 35 mm o sensor ‘full frame’), pensemos que con un teleobjetivo estamos capturando un espacio menor sobre un mismo elemento sensible, es decir, el mismo movimiento con un teleobjetivo ocupará  una zona mayor (más píxeles en digital) que con un angular, por lo que tendremos que aumentar la velocidad. De manera similar la mayor proximidad de un objeto en movimiento requiere también mayor velocidad.

También es válido usar velocidades de obturación bajas con sujetos en movimiento (figura 2), sobretodo con fines creativos, para conseguir una estética diferente, a pesar de la dificultad que supone controlar el resultado obtenido.